lunes, 5 de diciembre de 2016

domingo, 4 de diciembre de 2016

sábado, 3 de diciembre de 2016

Duele el alma



Gota de vidrio se desliza sobre el pétalo de la flor de loto,
rocío de la mañana cubre los montes coloridos,
manto transparente que despunta con el astro Sol.

Bostezo de la aurora al despuntar el día,
neblina del lago en donde cielo y tierra se funden,
mira el lago, silueta de fantasma.

Espejo matinal, con aroma a pino, a tierra mojada, a cópula,
agua cristalina que da vida.
Remolino de mariposas danzando al Astro divino.
Descalza, siente el frío del agua, poco a poco  hasta hacerte nada.




Edith González







¿Qué es simonía?


Acción o intención de negociar con las cosas espirituales, como los sacramentos o los cargos eclesiásticos.

Esto creo que se dio más en el siglo XV y XVI.

viernes, 28 de octubre de 2016

¿Quién es un truhán,a?


Persona sinvergüenza que engaña o estafa.

(Del libro de María del Pilar Montes de Oca Sicilia).

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Quién es un peripatético (a)?


Ridículo o extravagante en sus dictámenes o máximas.

Ejemplo: ¡Por favor, bájale a lo peripatética!

                 No abandono a mis hijos por irme a trabajar, al contrario, veo por su bienestar, Patricia.

miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Quién es un "virote"?


1. Hombre ocioso.
2.Hombre demasiado serio y presumido.

Ejemplo: Nada más estás haciéndote tonto en la computadora, virote.
                Me da miedo el virote de tu abuelo, se ve que es bien especial.

(Todo es cita textual del libro de María del Pilar Montes de Oca Sicilia).

martes, 25 de octubre de 2016

¿Quién es artera o artero?


"Se aplica al que causa daños a otros con engaño o hipocresía.
Ejemplo: Sin querer caí en un nido de culebras arteras".

Cita textual. Autora: María del Pilar Montes de Oca Sicilia.

lunes, 24 de octubre de 2016

¿Quién es un incróspido?


Persona descentrada, desviada.

Ejemplo: Eustaquio terminó incróspido entre tantas chelas, mezcales y jaiboles.

De María del Pilar Montes de Oca Sicilia.

domingo, 23 de octubre de 2016

¿Quién es un chiquibaile?


Chiquibaile: ladrón.

Ejemplo: "Un vil chiquibaile me dio baje con la cartera en el tumulto del metro. ¿Me prestas para regresar  a mi casa?

(De algarabía. Editorial Grijalbo).

viernes, 21 de octubre de 2016

"Demos gracias a la Chingada", en El lenguaje de los mexicanos.



El lenguaje de los mexicanos, Ernesto de la Peña (Video en youtube)

Paráfrasis de una parte del video.

"Demos gracias a la Chingada" porque en México tenemos el hábito de Chin Chun Chear a medio mundo, mandarlo lejos, cuando alguien o algo nos molesta. No somos tan irreverentes, puesto que es mejor Chin Chun Chear que decir "Me cago (a)" como se dice en España para referirse a alguien o algo que incomoda. Ellos usan esa frase puesto que no tienen el tabú de decir la palabra "culo", lo toman como algo normal, entonces sin ningún problema dicen la función fisiológica de aquél órgano: "Me cago", y así, lo pueden decir en cualquier parte que estén, incluso en la mesa. Se cagan en donde quiera.

Eso no pasa con los mexicanos que son más "reverentes" porque tienen el tabú de pronunciar la palabra "culo" y más en decir la función fisiológica de aquél, por lo que mandar a la "Chingada" no es tan "irreverente". Además de que dicha palabra encierra un origen histórico en la manera de cómo fuimos conquistados. 

viernes, 23 de septiembre de 2016


El silencio de la Luna

Niebla abraza tu alma,
Marte se cuelga en tu ventana,
marea de tu cuerpo,
hechiza tu cuerpo,
desborda tu sexo.

Esfera universal
reloj de la humanidad,
compañera del sueño,
de la bruja y del loco.

Muestra mi rostro, 
peina mi alma, 
inventa el día, 
reflejo de Medusa.


Edith González

miércoles, 7 de septiembre de 2016


Quisiera escapar de mí,
busco palabras, sonidos,
siluetas; veo las nubes avanzar,
el rayo impetuoso parte la tierra,
la resquebraja, ésta se tuerce, se desgrana,
se hunde.

Te traigo conmigo para no perderte,
estoy contigo porque te olvidas de ellos,
te abrazo, te recuerdo a mí, los párvulos,
los ángeles; pero insistes en regresar con los demonios.
Eso es otra cosa, el oráculo está escrito.


Edith González



Te vi

En los ojos de una mirada turbia, 
seductora, arribista, india, mestiza.
Querías tocar mi espíritu con tu palabra.
Vi tu mirada de fuego, penetrante.
Vi las serpientes de tu lengua queriendo alcanzar 
mi alma.

Me perdí en la danza de los cascabeles, 
del caracol, de la tierra, de mi tierra, ahí me quedé.
No soy de este lugar, soy de allá, desgrano el maíz, toco la yerba,
me encojo con ella, respiro en su piel y sólo hay lugar para el cíclope Sol.





Los días


Los sonidos del tiempo advierten mi vigilia,
mi línea empieza en la tierra roja,
con los viejos, los descarnados, 
los sin tierra, sin Sol y sin patria.

Mi línea roja se funde con otros ríos sin perder su color.
Pronto llegará el tiempo de la danza,
el cascabel y el fuego.
No me encuentro aquí, me hallo allá, con la piel morena,
arrugada, el polvo, la nada.



 La vida es sueño

                                            Cara de piedra moldeada por el viento,
                                            te sostenía entre mis brazos y el tiempo te deshilaba.
En tu mirada profunda,
vi mi destino.
Juego cada día en la noche con los fantasmas.
Descifrando mi origen pierdo los días.
¿Qué se viene a aprender aquí?
Cada día, advierte una sentencia al mundo.
Las estatuas se esfuman.
Los gritos de los niños viejos atraviesan los recuerdos
y vuelvo a comenzar.
                                           


Espera


Me abrazas tocando toda mi cara 
como el viento acaricia las hojas
de otoño.
Te haces presente en mi silencio más oscuro, 
me repites cada mes mi infancia.
Quisiera arrancarte de mí, 
huir, esconderme de ti en una cueva
para de una vez fundirme en la sombra 
con ellos. Te vas, y vuelve mi libertad.
Imploro dejar de huir, 
no convertirme y andar como una hoja.
Miro la palma de mi mano, veo símbolos extraños.




sábado, 27 de agosto de 2016

                                                   
                                                          Mientras más hondo el camino

Los chingaditos de la taza huelen a café,
con sus manos cóncavas y entrelazadas,
sintiendo el calor de los primeros destellos del Sol,
piensa en otros horizontes, otros Soles quemando su piel.

Piensa en el oráculo de Medusa,
conteniendo su propio veneno para no matar a Perseo.
Todo el dolor de los muertos se cuelgan en ella.
Mujer virgen que profana el templo de Poseidón.
Se da para morir, se rinde, sufre su propia cárcel, 
que se consume para no caer.

Descalza, suelta la taza.
Vidrios regados, revelan el mundo.



sábado, 20 de agosto de 2016

Feel


                                                 
           Frío calado de huesos presentes,
órbitas pétreas en medio de la noche suplicando piedad,
ventrículos palpitando la estupidez humana,
en un suspiro tragarse la vacuidad espacial.

¿Qué nos queda para soñar?
¿Qué nos queda para entretener el alma?
Acariciarla poco a poco, con un ósculo frío, mientras la nieve se deshace.
Pupilas dilatadas con la fotografía del mundo.
Elevación de la estatua de la libertad para caer sepultada.

Máscaras de querubines, de ángeles con ojos espantados 
gritando desde el infinito, acertijos ocultos.
Abulia de la mañana con aroma de otros paisajes.



















jueves, 11 de agosto de 2016

"La semana santa de los indios termina sin resurrección", Eduardo Galeano

LA SEMANA SANTA DE LOS INDIOS TERMINA SIN RESURRECIÓN

Por Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina

A principios de nuestro siglo, todavía los dueños de los pongos, indios dedicados al servicio doméstico, los ofrecían en alquiler a través de los diarios de La Paz.

Hasta la revolución de 1952, que devolvió a los indios bolivianos el pisoteado derecho a la dignidad, los pongos comían las sobras de la comida del perro, a cuyo costado dormían, y se hincaban para dirigir la palabra a cualquier persona de piel blanca. Los indígenas habían sido bestias de carga para llevar a la espalda los equipajes de los conquistadores: las cabalgaduras era escasas. Pero en nuestros días pueden verse, por todo el altiplano andino, changadores aimaraes y quechuas cargando fardos hasta con los dientes a cambio de un pan duro. La neumoconiosis había sido la primera enfermedad profesional de América; en la actualidad, cuando los mineros bolivianos cumplen treinta y cinco años de edad, ya sus pulmones se niegan a seguir trabajando: el implacable polvo de sílice impregna la piel del minero, le raja la cara y las manos, le aniquila los sentidos del olfato y el sabor, y le conquista los pulmones, los endurece y los mata.

Los turistas adoran fotografiar a los indígenas del altiplano vestidos con sus ropas típicas. Pero ignoran que la actual vestimenta indígena fue impuesta por Carlos III a fines del siglo XVIII. Los trajes femenino que los españoles obligaron a usar a las indígenas eran calcados de los vestidos regionales de las labradoras extremeñas, andaluzas y vascas, y otro tanto ocurre con el peinado de las indias, raya al medio impuesto por el virrey Toledo. No sucede lo mismo, en cambio, con el consumo de coca, que no nació con los españoles; ya existía en tiempos de los incas. La coca se distribuía, sin embargo, con mesura; el gobierno incaico la monopolizaba y sólo permitía su uso con fines rituales o para el duro trabajo en las minas. Los españoles estimularon agudamente el consumo de coca. Era un espléndido negocio. En el siglo XVI se gastaba tanto, en Potosí, en ropa europea para los opresores como en coca para los oprimidos. Cuatrocientos mercaderes españoles vivían, en el Cuzco, del tráfico de coca; en las minas de plata de Potosí entraban anualmente cien mil cestos, con un millón de hilos de hoja de coca. La iglesia extraía impuestos a la droga. El inca Garcilaso de la Vega nos dice, en sus “comentarios reales”, que la mayor parte de la renta del obispo y de los conónigos y demás ministros de la iglesia del Cuzco provenía de los diezmos sobre la coca, y que el transporte y la venta de este producto enriquecían a muchos españoles. Con las escasas monedas que obtenían a cambio de su trabajo, los indios compraban hojas de coca en lugar de comida: masticándolas, podían soportar mejor, al precio de abreviar la propia vida, las mortales tareas impuestas. Además de la coca, los indígenas consumían aguardiente, y sus propietarios se quejaban de la propagación de los “vicios maléficos”. A esta altura del siglo veinte, los indígenas del Potosí continúan masticando coca para matar el hambre y matarse y siguen quemándose las tripas con alcohol puro. En las minas bolivianas, los obreros llaman todavía mita  a su salario.


Desterrado en su propia tierra, condenados al éxodo eterno, los indígenas de América Latina fueron empujados hacia las zonas más pobres, las montañas áridas o el fondo de los desiertos, a medida que se extendía la frontera de la civilización dominante. Los indios han padecido y padecen-síntesis del drama de toda América Latina- la maldición de su propia riqueza.

(Las negritas son mías) 

miércoles, 10 de agosto de 2016

TARADOS POSITIVOS

TARADOS POSITIVOS (Fragmento)

Juan Villoro ,  Dios es redondo

El futbol le gusta a demasiada gente para no ser aprovechado de mil formas distintas. Estamos ante la forma más exitosa de vender zapatos y camisetas. Y esto no es nada en comparación con otros negocios. Aunque todo falle y vaya cada vez peor, al final siempre gana la televisión.
El dinero aceita los clubes y en buena medida decide los resultados. En el mismo periodo en el que el Real Madrid gastó 700 millones de euros, el Osasuna gastó 10 millones. ¿Es concebible que jueguen en la misma liga? Sí, entre otras cosas porque el Osasuna dirigido por el Vasco Aguirre ha sido muy eficaz ante el Madrid, y porque el futbol profesional no ha oído hablar de justicia económica.
Aceptemos lo inevitable: estamos ante un muy complejo sistema de representación del mundo que asimila una alta cuota de estupidez. No es por la vía de la pureza ni del racionalismo como se define al arte de patear para encender el alarido de la especie.
En su democrático acercamiento a la pasión, el futbol incorpora los más variados defectos. Cuando todo sale bien, la gente es inofensivamente lamentable en las tribunas en vez de serlo en su casa. ¿Cuántos ataques de nervios no se han evitado en el seno de la familia gracias a los gritos lanzados en las gradas?
Con el futbol pasa como en las dietas ricas en fibra: no todo alimenta, pero la mezcla sirve para digerir. Es mucho lo que entra al futbol y mucho lo que ahí se elimina. Su protocolo no puede ser tan excelso como el de la ópera porque está hecho para el desfogue de excedentes emocionales, para que el chiflado que llevamos dentro protagonice la vida durante 90 minutos y quien vuelva a casa sea, si no un gran humanista, al menos alguien razonablemente común.




martes, 9 de agosto de 2016

Juegos Malditos


Cita completa de la revista Muy Interesante, Septiembre, 2013, No.09

Juegos Malditos

Antes de que el videojuego Pokémon Red and Green para Gameboy saliera de Japón y en 1996 se extendiera en el mercado, se decía que había provocado el suicidio y enfermedades de niños japoneses de 7 a 12 años. Aparentemente el juego iba bien hasta que los jugadores llegaban al  nivel de Lavender Town, donde se escuchaban sonidos tétricos que causaban dolor de cabeza, náuseas e instintos de comportamiento orientado al suicidio. La compañía creadora Game Freak cambió la música antes de vender el juego a otras partes del mundo. En el mundo gamer existen varias leyendas urbanas que se relacionan con la dificultad de llegar ciertos niveles debido a fuerzas sobrenaturales, contacto con demonios a través de personajes y problemas de salud severos. (Fuente: litsverse.com)

lunes, 8 de agosto de 2016

EL PELADO MEXICANO

"El pelado mexicano", en El perfil del Hombre y la Cultura en México
                                                                               Samuel Ramos


(Fragmento)

Aun cuando el "pelado"  mexicano sea completamente desgraciado, se consuela con gritar a todo el mundo que tiene "muchos huevos" (así llama a los testículos). Lo importante es advertir que en este órgano no hace residir solamente una especie de potencia, la sexual, sino toda clase de potencia humana. Para el "pelado", un hombre que triunfa en cualquier actividad y en cualquier parte, es porque tiene "muchos huevos". Citaremos otra de sus expresiones favoritas: "Yo soy tu padre", cuya intención es claramente afirmar el predominio (...) Es preciso advertir también que la obsesión fálica del "pelado" no es comparable a los cultos fálicos, en cuyo fondo yace la idea de la fecundidad y la vida eterna. El falo sugiere al "pelado" la idea de poder. De aquí ha derivado un concepto muy empobrecido del hombre. Como él es, en efecto, un ser sin contenido sustancial, trata de llenar su vacío con el único valor que está a su alcance: el del macho (...) El mexicano, amante de ser fanfarrón, cree que esa potencia se demuestra con la valentía. ¡Si supiera que esa valentía es una cortina de humo! 

I. El "pelado" tiene dos personalidades: una real, otra ficticia (...)
VI. La desconfianza de sí mismo produce una anormalidad de funcionamiento psíquico, sobre todo en la percepción de la realidad (...)
VIII. Como nuestro tipo vive en falso, su posición es siempre inestable y lo obliga a vigilar constantemente su "yo", desatendiendo la realidad (...)




domingo, 7 de agosto de 2016

"Acefalia" de Julio Cortázar

ACEFALIA de Julio Cortázar


A un señor le cortaron la cabeza, pero como después estalló una huelga y no pudieron enterrarlo, este señor tuvo que seguir viviendo sin cabeza y arreglárselas bien o mal.

En seguida notó que cuatro de los cinco sentidos se le habían ido con la cabeza. Dotado solamente de tacto, pero lleno de buena voluntad, el señor se sentó en un banco de la plaza Lavalle y tocaba las hojas de los árboles una por una, tratando de distinguirlas y nombrarlas. Así, al cabo de varios días pudo tener la certeza de que había juntado sobre sus rodillas una hoja de eucalipto, una de plátano, una de magnolia foscata y una piedrita verde.

Cuando el señor advirtió que esto último era una piedra verde, pasó un par de días muy perplejo. Piedra era correcto y posible, pero no verde. Para probar imaginó que la piedra era roja, y en el mismo momento sintió como una profunda repulsión, un rechazo de esa mentira flagrante, de una piedra roja absolutamente falsa, ya que la piedra era por completo verde y en forma de disco, muy dulce al tacto.

Cuando se dio cuenta de que además la piedra era dulce, el señor pasó cierto tiempo atacado de gran sorpresa. Después optó por la alegría, lo que siempre es preferible, pues se veía que, a semejanza de ciertos insectos que regeneran sus partes cortadas, era capaz de sentir diversamente. Estimulado por el hecho abandonó el banco de la plaza y bajó por la calle Libertad hasta la Avenida de Mayo, donde como es sabido proliferan las frituras originadas en los restaurantes españoles. Enterado de este detalle que le restituía un nuevo sentido, el señor se encaminó vagamente hacia el este o hacia el oeste, pues de eso no estaba seguro, y anduvo infatigable, esperando de un momento a otro oír alguna cosa, ya que el oído era lo único que le faltaba. En efecto, veía un cielo pálido como de amanecer, tocaba sus propias manos con dedos húmedos y uñas que se hincaban en la piel, olía como a sudor y en la boca tenía gusto a metal y a coñac. Sólo le faltaba oír, y justamente entonces oyó, y fue como un recuerdo, porque lo que oía era otra vez las palabras del capellán de la cárcel, palabras de consuelo y esperanza muy hermosas en sí, lástima que con cierto aire de usadas, de dichas muchas veces, de gastadas a fuerza de sonar y sonar.

lunes, 25 de julio de 2016

Apuesta SEP a nuevos mecanismos de evaluación de habilidades en bachillerato


La Jornada, Sábado 23 de Julio de 2016

Cito parte más "destacadas":

Apuesta la SEP a nuevos mecanismos de evaluación de habilidades en bachillerato

"(...) la Secretaría de Educación Pública (SEP) no sólo plantea un nuevo perfil de egreso de los alumnos, que incluye el desarrollo de habildiades socioemocionales y de educación financiera (...) sino aplicar nuevos esquemas de evaluación para determinar el manejo de competencias (...)

El perfil de egreso del bachillerato incluye 12 ejes: el alumno que concluya este nivel debe tener sentido de pertenencia y 'amor a México; respeta la diversidad, favorece la convivencia y se preocupa por el medio ambiente; valora el arte y la cultura; colabora de forma constructiva; se comunica con eficacia; usa sus habilidades digitales; busca entender su entorno; piensa de manera crítica; razona y aplica conceptos numéricos; conoce y entiende aspectos financieros básicos, y regula sus emociones y cuida su salud'.

(...) se priorizará la diversificación de metodologías de evaluación, 'incluida la aplicación de exámenes generales orientados a valorar habilidades de pensamiento y el diseño de rúbricas de evaluación que permitan obtener indicadores del proceso de enseñanza-aprendizaje con evaluaciones externas, autoevaluación y coevaluación'.

También se pretende implementar 'prácticas de trabajo colaborativo virtual, portafolio de evidencias de trabajo en el aula y el uso de evaluaciones mediante argumentación y ensayos, entre otros procedimientos'.

" (...) crear instrumentos de seguimiento del desarrollo formativo y la trayectoria de cada alumno desde su ingreso hasta la conclusión de sus estudios (...).





Amplían acuerdo educativo


La Jornada, Sábado 23 de Julio de 2016.
Cito:

Amplían acuerdo educativo

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó en un comunicado que durante la visita oficial del presidente Enrique Peña Nieto a Washington se suscribió el Anexo X del Memorándum de Entendimiento sobre Educación entre ambos gobiernos, que actualiza la cooperación en la enseñanza y considera a los estudiantes mexicanos que radican en este país.

El Anexo X busca fortalecer las áreas de cooperación cojuntas para el periodo 2016-2018, entre las que destacan: transferencia e inscripción oportuna de los estudiantes que migran, en cualquier dirección, entre México y Estados Unidos, sin importar su estatus migratorio, a fin de promover la continuidad en su educación; impulso al intercambio de experiencias y buenas prácticas entre instituciones de educación media superior, incluyendo el tema de educación abierta y a distancia a nivel medio superior y superior.

Además de continuar promoviendo la movilidad académica de estudiantes, maestros y catedráticos universitarios, así como la colaboración a través de mecanismos como el Foro Bilateral sobre Educación Superior, Innovación e Investigación, la iniciativa La Fuerza de 100 mil en las Américas y el Programa Proyecta 100 mil.

martes, 12 de julio de 2016

Los libros como fuente de locura de Don Alonso Quijano


Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra.


Capítulo VI. DEL DONOSO Y GRANDE ESCRUTINIO QUE EL CURA Y EL BARBERO HICIERON EN LA LIBRERÍA DE NUESTRO INGENIOSO HIDALGO

"(...) hallaron más de cien cuerpos de libros grandes (...)
-Tome vuestra merced, señor licenciado; rocié este aposento, no esté aquí algún encantador  de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten, en pena de la que les queremos dar echándoles del mundo (...)
-No-dijo la Sobrina-; no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores: mejor será arrojallos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos, y pegarles fuego; y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo (...).

Continuará...

domingo, 12 de junio de 2016

Lluvia




Caes una a una sobre los tejados,
las casas están tristes por Chesman.
Los gatos irrumpen en la noche a los amorosos,
"miau miau", sus ojos de Efesto te ruegan entrar,
¿tú a su mundo? o ¿ellos al tuyo?

Suena el eco de las campanas,
"taaaan, taaaan".
El grito estridente de un cohete desterrado,
rostros escurridos y ensopados acompañan a 
un perro vestido de manchas y un moño.

Murió Chesman, el de la sonrisa diabólica.
Cariatides  enseñando sus dientes,
querubines cínicos danzando sin nada,
serafines soltando carcajadas.


Reloj de arena




Cumbres montañosas tragan el Astro soberbio,
ráfagas de viento arrullando los ojos azules,
arena pasando el tiempo.

Luna cíclope devorando la noche,
estrellas arcanas trianguladas en constelaciones.

Invoco al tiempo en medio de la noche,
ráfagas de almas pasan por mi hombro,
contengo el aliento para gritar tu nombre.

Ojos de noche,
de penumbra,
Edipo.
Escucha el murmullo del tecolote,
del búho.
Rasguña mi espalda lentamente,
cara de tiempo,
te vas mudo.

¡Te imploro!
canta al tiempo,
danza con la noche,
me hechizas,
 tomo tu mano de arena, polvo, nada.




"Recordar el futuro. Imaginar el pasado".

"Recordar el futuro. Imaginar el pasado"
 La gran novela Latinoamericana, Carlos Fuentes.

Cito:
Éste es un modo de decir que, ya que el pasado es irreversible y el futuro incierto, los hombres y mujeres se quedan sólo con el escenario de ahora si quieren representar el pasado y el futuro.

El pasado humano se llama Memoria. El futuro humano se llama Deseo. Ambos confluyen  en el presente, donde recordamos, donde anhelamos.

William Faulkner, uno de los creadores de la memoria colectiva de las Américas, hace decir a uno de sus personajes: Todo es presente,¿entiendes? El ayer sólo terminará mañana y el mañana comenzó hace diez mil años". Y en Cien años de soledad, los habitantes de Macondo inventan el mundo, aprenden cosas y las olvidan, y son forzados a volver a nombrar, a volver a escribir, a volver a evocar: para Gabriel García Márquez la memoria no es espontánea o gratuita o legitimadora; es un acto de supervivencia creativa. Debemos imaginar el pasado para que el futuro, cuando llegue, también pueda ser recordado, evitando así la muerte de los eternamente olvidados (Fin de cita) p. 27.





viernes, 10 de junio de 2016

Configuración de las figuras femeninas-masculinas y de los ciclos diurnos-nocturnos en La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, a partir de los ciclos de su vida-memoria

Configuring the female-male figures and daytime-night cycles in The Death of Artemio Cruz by Carlos Fuentes, from the life-cycles of memory
EDITH GONZÁLEZ- ESTRADA*

Resumen: El presente artículo pretende dar cuenta de manera limitada, de la configuración de algunos ciclos de la vida-memoria de Artemio Cruz en La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes y con ellos analizar la configuración de las figuras femeninas-masculinas, así como los ciclos diurnos y nocturnos que se entrelazan para formar parte su vida-memoria.

Palabras clave: ciclo, diurno, nocturno, vida-memoria, femenino-masculino, movilizar, configuración.


Abstract: This paper seeks to explain in a limited way, the configuration of some of the life-cycle memory Artemio Cruz The Death of Artemio Cruz by Carlos Fuentes and they analyze the configuration of the female-male figures as well as day and night cycles that interlock to join his life memory.

Keywords: cycling, day, night, life, memory, male-female, mobilizing, configuration.











*Universidad Autónoma del Estado de México, México.
INTRODUCCIÓN

          La vida-memoria del protagonista de La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, se configura a partir de tres perspectivas narrativas Yo, Tú y Él, sin embargo, para este trabajo me enfoco a hablar de algunos relatos de la perspectiva Él.
          Los años que configuran la vida-memoria del personaje no están dispuestos en la lógica del tiempo convencional ascendente o descendente, sino en espiral.
          Se destacan los años que forman parte del enfoque narrativo Él. Hay tres puntos de esplendor en la vida del personaje que encabezan tres series: 1941, 1919, 1913, 1924, 1927; 1947, 1915, 1934, 1939 y 1955, 1903, 1889, 1960. Estos momentos clave representan su vida empresarial, política y personal, lo cual explica la presencia de una figura femenina diferente en cada periodo de su vida-memoria y con ella la de México.
           El objetivo de este trabajo es mostrar los paralelismos entre los ciclos religiosos prehispánicos, ciclos diurno y nocturno, femenino-masculino, con los de subordinación-poder, privacidad-política/vida pública, en torno a Artemio Cruz y los personajes de su vida.

Ciclo agrícola prehispánico










[Fuente: Fiestas de los pueblos indígenas. Ritos aztecas. Las fiestas de las veintenas,
Michel Graulich, p.429]

Este esquema fue tomado de Ritos aztecas. Las fiestas de las veintenas, de Michel Graulich, en el cual se muestran ciertas correspondencias de la mañana con la juventud,  la tarde con la edad madura o la vejez y la noche con la muerte. Los dos puntos elevados de la curva señalan la estación de secas y el punto descendente marca las lluvias. El primer punto elevado hace referencia al esplendor: equilibrio, juventud, fundación de una ciudad; el otro, a la edad madura y a la vejez. Si partimos por la mitad la curva, exactamente se forman dos ciclos completos. Se conforma la primera estación de secas y de lluvias en la cual se cosecha. El otro ciclo se configura con la segunda estación de secas y de lluvias en la cual se siembra.
Observando detenidamente, se forma una u-ve con todos los nombres de los señores de la temporada de secas y de lluvia, alternativamente se agradece al señor del tiempo de secas y también al de las lluvias. Sale una estación y entra otra, no se descartan sino se complementan. Una está en función de la otra, se corresponden, se complementan, ambas pueden coexistir, una se lee en la otra, ésta anuncia a la que viene.
Algo similar ocurre con los ciclos de la vida-memoria de Artemio Cruz. En sus momentos de esplendor rige un personaje femenino y masculino, y en sus momentos de decadencia gobiernan otros. Igualmente, ciertos personajes de su vida pueden ser leídos en los venideros o en los pasados. La presencia de unos no niega a los otros, los afirma y los extiende hasta donde el lector sea capaz de relacionar la presencia de unos personajes en otros. Esto ocurre en la vida empresarial, política y personal del protagonista, sin embargo, me voy a enfocar más en las figuras de su vida personal que no niegan a las de su entorno político.

CONFIGURACIÓN DE FIGURAS FEMENINAS-MASCULINAS EN LA VIDA DE ARTEMIO CRUZ Y LOS PERSONAJES QUE SE MOVILIZAN EN ESTA

El nacimiento de la abuela Ludivinia, así como el de su nieto Cruz, es simbólico porque ambos nacen detrás de una puerta atrancada y en un momento que marca el fin y el inicio de un ciclo. Ella nace en 1810, él en 1889: independencia y porfiriato. Ambos concebidos en la choza-cueva, en donde cada uno en sus últimos días, trata de recobrar el tiempo perdido entre cuatro paredes humedecidas de recuerdos aparentemente sin tiempo y sin espacio. Son memorias que dejan ver la conexión simultánea de ciertos episodios de la historia de su país hasta el momento en que mueren, la abuela en 1903, él en 1960.
El pasaje de imágenes por la memoria de Ludivinia explica la ascendencia de su familia y parte de la historia cultural de su país que va de Santa Ana hasta Porfirio Díaz.
La ascendencia de la madre de Artemio, Isabel Cruz o Cruz Isabel, –no se sabe cuál es su primer nombre-, es importante para saber el origen de su hijo. Su historia se remonta a la entrada de una familia francesa a Cocuya, Veracruz, la cual por cuestiones políticas se va de Santiago de Cuba y llega al puerto de Veracruz. Los hermanos Isabel Cruz y Lunero entran directo a la hacienda de los Menchaca para trabajar en los plantíos de tabaco y plátano.
Por los recuerdos de la abuela Ludivinia, sabemos que cuando los franceses entran a la tierra roja (Olmeca-Tolteca), se forja un choque de culturas porque los extranjeros-blancos tienen hijos con negras e indias, estas con negros provenientes de Cuba; los mestizos y criollos tienen descendencia con indias y negras. El niño Cruz es hijo de Atanasio Menchaca (mestizo) y de una mulata (raza blanca-negra). Nace en una choza de negros y lo bautizan con el nombre de Cruz.
 La vida del protagonista es una metáfora de la historia de otros personajes que se movilizan dentro del mismo espacio artístico, por ejemplo: Malinalli, quien después de ser conquistada, la bautizaron y se convirtió en una figura importante dentro del proceso de la invasión a Tenochtitlan. Algo similar ocurre con la vida de Artemio, porque después de su condición de esclavo, se convirtió en un prohombre. Su primer transgresión en la hacienda de Cocuya, Veracruz, es el asesinato de su tío Pedrito, así, sin querer, reivindica sus derechos como hijo de Atanasio Menchaca y de Isabel Cruz. Su primera lucha es en 1913, en la Revolución Mexicana, simbólicamente pelea contra los enemigos de su familia, los porfiristas que a su vez los vencieron en 1903. En su condición de esclavo y como hijo de una mulata, llega a posicionarse económica y políticamente como su abuelo y su padre hasta 1919.
Ahora veamos ¿qué significa la presencia de la abuela Ludivinia? Cuando muere tiene noventa y tres años (1903), un año más que el intervalo entre la fundación del imperio azteca (1427) y la llegada de Hernán Cortés a Veracruz (1519), lo cual simboliza el regreso de Quetzalcóatl. El 93 puede aludir al intervalo de tiempo entre la fundación del imperio azteca y la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521). La muerte de la abuela asociada a la de Malinalli (el día doce),  figura su nacimiento a la eternidad. (Esquivel, 2005: 189).
La imagen de la abuela y de la madre de Cruz no desaparece a lo largo de su vida, se repite en otros ciclos con distintas caras y nombres. Por ejemplo, la abuela en la hacienda de Cocuya, Veracruz, permite el paso a los santanistas, juaristas y porfiristas. Catalina, su esposa, representa el fin del gobierno de los porfiristas y la llegada de los carrancistas. A su vez su hija Teresa da entrada a la clase burguesa de los arribistas. Todo es un pase de poder y un pase de magia. Un periodo no niega al otro sino lo complementa como en el calendario de las fiestas prehispánicas.
Catalina, Malinalli o Cihuacóatl (la Llorona prehispánica), simbólicamente representan a la misma mujer que se duele por sus hijos perdidos. En 1919 Catalina pierde a Lorenzo y traiciona a los indios de Puebla con la aceptación del nuevo conquistador. Así, se convierte en testigo y cómplice de los robos y engaños contra los suyos. Catalina como Malinalli, no escogió, no eligió. Muda ante la fortaleza de Artemio (Cortés), quedó paralizada y fue portadora de los hijos que más tarde sembró en ella. Malinalli dio paso a la nueva raza que anunció un nuevo ciclo histórico para los indígenas y para los mexicanos. En sus palabras refleja la sorpresa de lo que implica tal acontecimiento:

A ti, madrecita, te pido que seas su reflejo, para que al verte, se sientan orgullosos. Ellos, que no pertenecen ni a mi mundo ni al de los españoles. Ellos, que son la mezcla de todas las sangres—la ibérica, la africana, la romana, la goda, la sangre indígena y la sangre del medio oriente—, ellos, que junto con todos los que están naciendo, son el nuevo recipiente para que el verdadero pensamiento de Cristo-Quetzalcóatl se instale nuevamente en los corazones y proyecte al mundo su luz, ¡que nunca tengan miedo! (Esquivel, 2005: 186).

            Esta es la plegaria de Malinalli (Marina) al darse cuenta de lo que provoca su unión con la simiente española. Ella tiene dos hijos: Martín y María con quienes comparte las casas de Coatzacoalcos y de Coyoacán, lugares que representan su hogar. El primero fue su tierra natal, y el segundo, su estancia con Hernán Cortés. Su destino es similar al de Catalina. Ésta y Artemio tienen a Teresa y a Lorenzo; poseen  tres casas, una en las Lomas, otra en Coyoacán y la última en Cocuya, Veracruz. Este lugar representa la tierra idílica de Artemio Cruz, su paraíso perdido, el lugar sagrado de sus abuelos en donde habita la primera pareja: Ludivinia e Ireneo Menchaca.
Malinalli se puede leer en la imagen de Ludivinia y de Catalina: mestiza y extranjera, en quienes se yuxtaponen simultáneamente varios personajes femeninos, los cuales configuran, no sólo la identidad de varias generaciones de familias, sino la de un país: “¿Recordarás el país? Lo recordarás y no es uno; son mil países con un solo nombre. Eso lo sabrás. Traerás los desiertos rojos, las estepas de tuna y maguey, el mundo del nopal [. . .] voz cora, voz yaqui, voz huichol, voz pima [. . .] Michoacán, la carne chaparra de Tlaxcala, los ojos claros de Sinaloa, los dientes blancos de Chiapas”. (Fuentes, 2003: 386)
          La esposa de Hernán Cortés también se llamó Catalina Bernal, y el apellido de Catalina, la de Artemio, seguramente alude al del soldado de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, en quien aquel deposita su confianza para despojar y tomar al pueblo indio.
La dualidad Artemio-Catalina insinúa paralelamente a otras parejas históricas, como: Cortés-Malinalli, Cortés-Catalina Xuárez, Juan Jaramillo y Malinalli, Maximiliano y Carlota, la virgen María y José, y algunas otras. Así, con la configuración de la vida-memoria de Artemio se moviliza una parte de la historia de México y se configura un enfoque de la identidad del mexicano, como un elemento cultural en quien se reúnen muchas culturas, razas y etapas de una parte de la historia de México.
Si partimos de la ascendencia de Artemio Cruz, su abuela Ludivinia permitió el paso a los franceses, ingleses, españoles y otros grupos, que se apoderaron del suelo mexicano. La anciana se junta con los extranjeros para posicionarse entre los de la clase alta. Fue el eslabón entre el ciclo de los santanistas y los porfiristas, siempre cedió a las políticas extranjeras. En este sentido, permitió la entrada, la penetración y la violación a su madre patria.
La cabeza de mechones blancos estaba perdida entre los hombros, a veces más altos que el cráneo. Pero sobrevivió. Seguía aquí, tratando de cumplir desde el lecho revuelto los ademanes de la joven hermosa y blanca que abrió las puertas de Cocuya al largo desfile de prelados españoles, comerciantes franceses, ingenieros escoceses, británicos vendedores de bonos, agiotistas y filibusteros que por aquí pasaron en su marcha hacia la ciudad de México y las oportunidades del país joven, anárquico. (Fuentes, 2003: 409-410)

Con sus acciones, la abuela acepta que se viole a la madre patria. Su hijo Atanasio Menchaca, abusa de la mulata Isabel Cruz, quien paradójicamente llega con los franceses, nuevamente por Cocuya, Veracruz.

Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La dialéctica de “lo cerrado” y “lo abierto” se cumple así con precisión feroz.(Paz, 1993: 85)

Desde esta perspectiva, la violación de la mulata Isabel Cruz es una imagen representativa de lo que los extranjeros hicieron al llegar al país joven.

Y en la vecindad de la hacienda, los zuavos encontraron los grupos de vihuela y arpa que cantaban Bajalú se fue a la guerra y no me quiso llevar y les alegraban las noches junto con las indias y mulatas que por allí anduvieron pariendo mestizos güerejos, mulatos de ojos claros y piel apiñonada, que se apellidaron Garduño y Álvarez cuando debieron llamarse Dubois y Garnier. (Fuentes, 2003: 406)

Así, Artemio Cruz representa, simbólicamente a los hijos de las indias violadas o, en palabras de Octavio Paz, “chingadas”. Las indias representan algo más general: “la madre patria”. En consecuencia, de acuerdo a Fuentes, un ejemplo de hijos de la chingada serían los siguientes:

Imagínense sin mi orgullo, fariseas, imagínense perdidas en esa multitud de pies hinchados, esperando eternamente un camión en todas las esquinas de la ciudad [...] imagínense teniendo que gritar como México no hay dos para sentirse vivas, imagínense teniendo que sentirse orgullosas de los sarapes y Cantinflas y la música de mariachi y el mole poblano para sentirse vivas, ah-jay, imagínense teniendo que confiar realmente en la manda, la peregrinación de los santuarios, la eficacia de la oración para mantenerse vivas (Fuentes, 2003: 122).

En este sentido, Cruz, por su origen histórico, sería un “hijo de la chingada”, ya que nació de una mulata violada. Indirectamente, el protagonista se ve reflejado en los actos que cometió su abuela Ludivinia.

Legarás las muertes inútiles, los nombres muertos, los nombres de cuantos cayeron muertos para que el nombre de ti viviera; los nombres de los hombres despojados para que el nombre de ti poseyera; los nombres de los hombres olvidados para que el nombre de ti jamás fuese olvidado:

[. . .] les legarás sus líderes ladrones, sus sindicatos sometidos, sus nuevos latifundios, sus inversiones americanas, sus obreros encarcelados, sus acaparadores y su gran prensa, sus braceros, sus granaderos y agentes secretos, sus depósitos en el extranjero, sus agiotistas engominados, sus diputados serviles, sus ministros lambiscones, sus fraccionamientos elegantes, sus aniversarios y sus conmemoraciones; sus pulgas y sus tortillas agusanadas, sus indios iletrados, sus trabajadores cesantes, sus montes rapados, sus hombres gordos armados de aqua-lung y acciones, sus hombres flacos armados de uñas: tengan su México: tengan tu herencia[. . .] (Fuentes, 2003: 389-390).

Estas son las conquistas que Artemio realiza a lo largo de su vida y marcan de cierta manera la historia-memoria de un momento de su país: México.
Es claro que la chingada es la madre-patria, así como todas las mujeres que fueron compradas, penetradas, violadas por Artemio Cruz: Regina, Catalina, Lilia y una india. Metafóricamente, estas mujeres se asocian con lo maternal, aquello que protege, da vida, salva y acoge en su regazo. En esta escena a Catalina se le asocia abiertamente con lo religioso:

La calesa se abría paso con dificultad por el sendero del polvo, entre los cuerpos que no conocían la prisa, que avanzaban de rodillas, a pie, a gatas, hacia el santuario. Los flancos de maguey impedían salirse del camino para dar un rodeo y la mujer blanca se defendía del sol con la sombrilla entre los dedos, era mecida suavemente por los hombros de los peregrinos: los ojos de gacela, los lóbulos sonrosados, la blancura pareja de la tez, el pañuelo que le cubría la nariz y boca, los senos altos detrás de la seda azul, el vientre grande, los pequeños pies cruzados y las zapatillas de raso:

Las manos se alargaron hacia ella: primero el miembro calloso de un indio viejo y encanecido, en seguida los brazos, desnudos bajo el rebozo, de las mujeres; un murmullo quedo de admiración y cariño, un ansia de tocarla, unas sílabas aflautadas: “Mamita, mamita.” La calesa se detuvo y él saltó, empuñando el fuete sobre las cabezas oscuras, gritando que abrieran paso: alto, vestido de negro, con el sombrero galoneado metido hasta las cejas. . . (Fuentes, 2003: 152-153).

En el relato correspondiente a 1924 Catalina representa a la madre virgen: protege a los indios, los cura y los perdona,  por esto, ellos la llaman “mamita” “mamita”. Existe una intención clara de describirla como la virgen. De acuerdo con Octavio Paz, hay cierta diferencia entre la virgen María y la chingada:

¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la Madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La chingada es la madre que ha sufrido, metafóricamente o realmente, la acción corrosiva e infame implícita en el verbo que le da nombre [. . .]
Por contraposición a Guadalupe, que es la Madre virgen, la Chingada es la Madre violada [. . .] Si la Chingada es una representación de la Madre violada, no me parece forzado asociarla con la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias. (Paz, 1993: 83-94)

En este sentido, Catalina personifica lo religioso, la madre sufrida que se da para dar nacimiento a la vida, pero también es la madre violada, entregada por Gamaliel al nuevo conquistador (Artemio Cruz). En la escena de 1924, Catalina representa a la virgen, a quien los indios quieren tocar para curarse con su manto. De este modo, simboliza el fervor religioso y el fanatismo de un pueblo que se cree a sí mismo hijo de una virgen inmaculada. En este mismo pasaje en oposición a lo religioso también se moviliza la imagen de Malinche porque Catalina es utilizada, chingada, sirve de intermediaria entre los indios y Artemio, quien no es parte de ese pueblo religioso. Él es como el Hernán Cortés, quien utiliza a Malinche para sus fines: se lanza como diputado de Puebla, y luego abandona a los campesinos que lo apoyaron. En palabras de Paz, Artemio sería el gran chingón: el conquistador y Catalina sugiere lo chingado y lo sagrado.

ciclos de esplendor y decadencia en la vida de artemio cruz como una metáfora de los ciclos diurnos y nocturnos prehispánicos

La metáfora espiral en La muerte de Artemio Cruz se crea a partir de la configuración de los ciclos de la vida del protagonista, los cuales se desarrollan desde 1889, año que marca su nacimiento y 1960, su muerte. Sin embargo, 1960 también representa su nacimiento y 1889 su muerte: muerte-vida o vida-muerte, no sólo del protagonista, sino de toda una época histórica, vista desde la óptica del ciclo agrícola prehispánico mexica.
El niño Cruz nace el 9 de abril de 1889 en Cocuya, Veracruz. En este mes, todo el universo gira en torno al niño y a su familia, con todo, aquel da una vuelta completa, porque cuando él llega al mundo, muere y renace un ciclo de poder: muere su abuelo Ireneo Menchaca, su padre Atanasio Menchaca, y su madre Isabel Cruz.
La muerte de los personajes que cruzan la vida del niño Cruz es significativa. Por ejemplo, el fallecimiento de Isabel Cruz representa a la gran señora dadora de vida de los mexicas, Coatlicue, quien muere al dar a luz a su hijo Huitzilopochtli. Sus hijos la quieren matar e intentan asesinar a su hermano. Así, Atanasio Menchaca, no sólo representa al padre, sino a Coyolxauhqui (la Luna) y a los cuatrocientos Centzonhuiznahua (las estrellas).
El nacimiento del niño representa una batalla con el universo que no lo acepta porque es fruto de una trasgresión, es decir, Atanasio e Isabel Cruz son la pareja que tiene relaciones sexuales sin el consentimiento de la dualidad divina (Ireneo y Ludivinia Menchaca). Ireneo muere sin reconocer al nieto ilegítimo, quien representa la violación que comete Atanasio (o Mixcóatl) en contra de la mulata (Chimalmán), quien más tarde da a luz a un gran niño (Artemio-Quetzalcóatl).
Atanasio simboliza al sacerdote engañado por su hermano (don Pedrito-Tezcatlipoca), quien lo induce a tomar alcohol y así logra que rompa con las reglas del universo. Atanasio viola a la mulata, quien se alude como Xochiquétzal (su hermana) y avergonzado, huye por el oriente y promete regresar igual que el mito de Quetzalcóatl. La muerte de Atanasio es el castigo por su trasgresión con el cosmos y después muere (lo matan los juaristas). En este sentido, el niño representa el regreso de su padre, de su abuelo y de otros personajes históricos, quienes vienen a restablecer un nuevo ciclo de poder. De ahí que el narrador-autor y narrador-protagonista diga:

heredarás los rostros, dulces, ajenos, sin mañana porque todo lo hacen hoy, lo dicen hoy, son el presente y son en el presente: dicen ‘mañana’ porque no les importa mañana: tú serás el futuro sin serlo, tú te consumirás hoy pensando en mañana: ellos serán mañana porque sólo viven hoy: tu pueblo tu muerte: animal que prevés tu muerte, cantas tu muerte, la dices, la bailas, la pintas, la recuerdas antes de morir tu muerte: tu tierra: no morirás sin regresar:[1]este poblado al pie del monte (Fuentes, 2003: 390-391).

Se juntan muerte-vida, muerte porque en la perspectiva “Yo” y “Tú” Artemio agoniza, pero en el último relato de la perspectiva “Él”, Cruz nace.
La abuela, al final de su vida, reconoce a su nieto, porque sabe que la sangre de la familia corre por las venas del niño (último descendiente de la familia Menchaca), y mientras él viva, su linaje no morirá. A partir de entonces, lucha por defender la vida de su nieto, y con ello se avecina un nuevo ciclo de cambio: ella muere por su nieto. Durante cada ciclo de poder en la vida de Artemio, el sol resplandece (es de día), pero las trasgresiones o los cambios de ciclo suceden al caer el sol (al anochecer). Así, a las siete de la noche ocurren varios acontecimientos: Artemio-niño asesina a su tío Pedrito; Artemio-hombre compra a Catalina; y Artemio–viejo se levanta del gran sillón jerarca de su casa de Coyoacán para dar paso alos nuevos burgueses: los Régules.

Sonaron las siete en el reloj colocado sobre la chimenea abierta junto a los taburetes de cuero arrimados al hogar encendido durante estos días de frío. Saludó con la cabeza y tomó asiento en el sillón, arreglándose la pechera tiesa y los puños de piqué […] Catalina podía vivir en el caserón de Las Lomas, ayuno de personalidad, idéntico a todas las residencias de millonarios. Él prefirió encontrar estos viejos muros, con sus dos siglos de cantera y tezontle, que de una manera misteriosa lo acercaban a episodios del pasado, a una imagen de la tierra que no quería perder del todo. Sí, se daba cuenta de que había en todo ello una sustitución, un pase de magia [. . .] él ordenó que se abrieran las cortinas que ocultaban el vitral abierto sobre el jardín sombreado de cerezos, de ciruelos desnudos, frágiles, de limpias estatuas de piedra monacal: leones, ángeles, frailes emigrados de los palacios y conventos del Virreinato [...] Levantó la mirada, como si emergiera de una zambullida a fuerza de lastre: encima de las cabezas despeinadas y de los brazos ondulantes, el claro cielo de vigas y de los muros blancos, los óleos del siglo XVII y los estofados angélicos. . . y en el oído despierto, la carrera escondida de las ratas —colmillos negros, hocicos afilados— que poblaban las techumbres y los cimientos de este antiguo convento jerónimo. (Fuentes, 2003: 353-355)

En esta cita se describe el terminado y decoración de la casa de Coyoacán, la cual corresponde al siglo XVII, durante el virreinato. Cuando los frailes llegaron a México para evangelizar, tuvieron que cambiar poco a poco los espacios de reverencia dedicados a las deidades prehispánicas (Huitzilopochtli, Tláloc y Quetzalcóatl) por santos. La cita no hace referencia clara a alguna deidad prehispánica, la casa de Artemio fue un ex-convento, el de San Jerónimo. Coyoacán era un espacio de reverencia a Huitzilopochtli. Convento de Churubusco, palabra que proviene del náhuatl “Huitzilopochco”, significa “lugar de reverencia de Huitzilopochtli”.
En 1903, cuando Cruz-niño transgrede el orden del cosmos con el asesinato de su tío, sale de Veracruz, de la tierra idílica, de su cuna, de la tierra sagrada (Aztlán), y parte de noche a tierras desconocidas, orientado hacia el norte, por donde los antiguos prehispánicos creían que estaba la región de los muertos. Metafóricamente, el niño Cruz peregrina de noche, como en el mito prehispánico, a buscar los huesos de sus ancestros para fundar una nueva ciudad. Así, parte de Veracruz, llega a México, va a Sonora, Sinaloa, Chihuahua, México, Puebla y regresa a México. Al llegar a Puebla, entra al templo de Cholula, en donde antiguamente se adoraba a Quetzalcóatl. Su entrada a este lugar sagrado representa el inicio de su ciclo de poder, el cual empieza de día, no de noche. Su itinerario alude al recorrido que realizaron los aztecas en su búsqueda por la tierra prometida.
Cada etapa de poder en la vida del personaje está señalada con el día. Este  se asocia con el nacimiento de Quetzalcóatl y de Huitzilopochtli. Su alumbramiento se anuncia con la aurora y la estrella Venus. Asimismo, son ellos cuando el día está en su apogeo y poder pleno: 1941,1947 y 1955.
La noche señala la trasgresión que conlleva a la muerte y a un cambio de poder, pero también se puede leer como la caída del sol al ocultarse en la tierra, la fecunda, vuelve a generar la creación y renacimiento de otro día. De ahí que en la novela aparezca primero 1955 y luego 1889, lo cual representaría simbólicamente su muerte y luego su renacimiento, tanto de él como de otros ciclos.
De acuerdo al calendario de los ciclos agrícolas, en la noche no rige Quetzalcóatl ni su gemelo Huitzilopochtli, sino su otro hermano, Tezcatlipoca. En la noche reina lo oscuro, la luna, lo húmedo y la lluvia; en el día, el sol y lo seco. De esta forma, el día y la noche se alternan el poder, configurando varios ciclos o etapas históricas que tienen que ver con los diferentes contextos que se vehiculan y movilizan a partir de la vida-memoria de Artemio-Catalina.
De este modo, 1941, 1947 y 1955 son puntos clímax en la vida histórica del personaje: son sus momentos de poder, señalados por Quetzalcóatl. Mientras que 1919, 1915 y 1903 son los puntos en que lucha desde abajo para sobrevivir, por lo cual en esos puntos gobierna Tezcatlipoca, representado por la noche.
Simbólicamente, el día representa la temporada de secas, cuando es tiempo de recoger las cosechas, mientras que la noche representa las estaciones lluviosas, cuando la tierra (Coatlicue) es fecundada y las siembras están en su proceso de crecimiento para ser recogidas en el día-tiempo de secas. De acuerdo con esta lógica, el día y la noche expresan un cambio de poder: un ciclo y un año, porque la tierra es fecundada de noche por la caída del sol (de ahí que Catalina mantenga una lucha consigo misma y que en 1924 la veamos dejarse seducir por Artemio), y al día siguiente vuelva a nacer su hijo en otro ciclo o etapa. Cada temporada de secas o de lluvias (que formarían un ciclo) está acompañada de los rituales que se ofrecen en honor a los creadores y dadores de vida: unos se van, otros llegan; unos mueren, otros renacen. Por ejemplo, el nacimiento del niño Cruz (abril), está regido por Quetzalcóatl que nace, lo que genera una nueva etapa de vida, y pone fin a la temporada de secas y de cosecha. En este mismo tiempo se celebra a la tierra (Coatlicue-Isabel Cruz), quien muere durante su parto para alumbrar a su hijo. Este hecho se relaciona con la muerte de la tierra, la cual se deja descansar para que recobre su fertilidad y nuevamente se pueda sembrar.            
Marzo es un mes muy importante, porque en la cosmovisión prehispánica mexica, se habría creado el mundo. Abril representaría la reactualización de dicho evento. Esto explica porqué el niño Cruz nace en este mes que significa el día de la purificación y permite entender por qué en el último Él, lo vemos nacer, se juntan niño-viejo. De manera paralela, su alumbramiento alude a la limpia de la tierra para su preparación del nuevo ciclo: “[...] — Ya viene el día de la Purificación —dijo Lunero con tres clavos entre los dientes. / — ¿Cuándo?  / La pequeña fogata bajo el sol alumbró los ojos verdes del niño. / — El dos, Cruz niño, el dos. Entonces se venderán más velas, no sólo a los de cerca, sino a toda la comarca. Saben que de aquí son las mejores velas [...]”. (Fuentes, 2003: 397-398)
En abril se celebra el fin de la temporada de secas y la entrada de las lluvias, estas últimas son representadas por Tezcatlipoca. Así, se lleva a cabo la transición y yuxtaposición de ciclos: cuando celebran a Quetzalcóatl por traer la temporada de secas, también se celebra a Tezcatlipoca, dado que representa la próxima temporada. Cuando se festeja a un creador, alternativamente se festeja al otro. Por este hecho, en un ciclo o etapa se pueden leer otros ciclos. Esto explica por qué en cada uno de los momentos históricos de la vida del protagonista se pueden ver-leer otros personajes o ciclos históricos que configuran parte de su vida-memoria y con ellas, la de un momento de su país: México.
Independientemente de los contextos históricos que se vehiculan y movilizan, a partir de su vida-memoria (y de la temporada de secas y de lluvias), se conjunta 13 meses, correspondientes al calendario prehispánico. De este modo, 1960 corresponde al mes de mayo, cuando se celebra la renovación de la naturaleza con la llegada de la lluvia, representada por Tezcatlipoca, y se despide la temporada de secas, simbolizada por Quetzalcóatl. De alguna manera, todos estos años juntos, desde que nace hasta que muere Artemio, representan un ciclo histórico completo, e incluso, paralelamente, un siglo de la historia de México.
Ahora bien, el número trece es de suma importancia para los mexicas, ya que en el 13 Caña fue la creación del Sol.
Bajo este esquema del ciclo agrícola, los rituales y celebraciones fueron fundamentales para los mexicas, así creían que preservaban y mantenían el equilibrio en cada etapa de vida. El día y la noche eran vigiladas por los creadores o señores divinos, y cada figura masculina de la temporada de secas y de lluvias tenía su pareja femenina. Sin embargo, durante la estación de lluvias, los rituales se consagraban a las señoras, y en la temporada de secas, a los señores.
Así, en la estación de lluvias se realizaban rituales en honor a Coyolxauhqui, luna moribunda, madre de Huitzilopochtli; a Toci, la hija del señor de Colhuacán, que fue desollada por los mexicas para desposarla con el sacerdote que representa a Huitzilopochtli, Cihuacóatl (hermana de Huitzilopochtli), y a Coatlicue (señora de la tierra). Casi todas las señoras divinas están relacionadas entre sí. Por ejemplo, a Chimalman se le asocia con Xochiquétzal (señora de las flores), la prostituta. A Toci, con Cihuacóatl-Xochiquétzal (cuarta compañera de Tezcatlipoca). A Coyolxauhqui se la confunde con Cihuacóatl o Chántico, y a ésta con Coyolxauhqui. De igual manera, Artemio llega a tener en su vida a cuatro mujeres: Regina, Catalina, Laura y Lilia, cada una de ellas figura un ciclo en la vida del protagonista.
Las relaciones entre las deidades prehispánicas son muy complejas, así como las correspondencias entre los señores divinos. Las parejas que se forman con ellos es representativa de lo opuesto: húmedo-seco, día-noche, de los contrarios, de la dualidad, lo cual implica, en este sentido, entender las diferentes parejas de Artemio Cruz y su relación con ellas. Esto se ejemplifica en el siguiente pasaje:

[...] y querrás recordarte en una vida que a nadie le deberá nada: ella te lo impedirá, el recuerdo de ella la nombrarás: Regina; la nombrarás Laura; la nombrarás: Catalina; la nombrarás:Lilia —que sumará todos tus recuerdos y te obligará a reconocerla: pero aun esa gratitud la transformarás— lo sabrás, detrás de cada grito de dolor agudo —en compasión de ti mismo, en pérdida de tu pérdida: nadie te dará más, para quitarte más, que esa mujer, la mujer que amaste con sus cuatro nombres distintos: ¿quién más? (Fuentes, 2003: 172)

Regina, Catalina, Laura y Lilia tan diferentes entre sí, representan diversos aspectos en la vida de Artemio: la primera, el amor de su vida; la segunda, la esposa; la tercera, la amante, y la cuarta, la hieródula[2], pero todas juntas podrían verse-leerse en un mismo espacio-tiempo. En 1913, Regina se asoma desnuda por el marco de la ventana. En 1919, antes de que Catalina se presente con Artemio, lo ve desde el umbral de la puerta. En 1937, Artemio observa a Laura de espaldas desde el marco de la habitación. En 1955, Lilia se asoma a ver a Artemio desde la puerta del salón de fiestas. Estos espacios se conectan como si fueran un solo laberinto de marcos-espejos en los cuales se puede ir y venir de un presente a un pasado o a un futuro, y a la vez, observar a una misma mujer con diferentes nombres y un solo rostro: Catalina o la madre patria.
La primera es la mujer que le concede dos hijos, Teresa y Lorenzo, y a pesar de ello, no logra integrarse y ser una con su esposo. El rencor y odio hacia él la mantienen alejada y resentida, sin embargo, Catalina lo ama por ser el padre de sus hijos. Viven bajo el mismo techo, pero no duermen juntos. Así, Catalina representa a las señoras de las lluvias y a sus parejas de la temporada de secas: el símbolo de lo opuesto y de los contrarios.
De esta manera, el ciclo agrícola podría leerse como la multiplicidad de ciclos a través del tiempo y del espacio que dialogan entre sí a partir de la vida del protagonista. Y los personajes femeninos, como Catalina, pueden insinuarse como las diferentes presencias de una misma mujer: Regina, Lilia, Laura, Ludivinia, etc., o bien, como la insinuación de alguna señora divina: Coatlicue, Coyolxauhqui, Toci y Xochiquétzatl. Esto es una suerte de metáfora de la madre patria: México.

¿Cómo iba a vivir el general Santa Anna sin su viejo compañero Menchaca —coronel ahora— que sabía de gallos y palenques y podía pasarse la noche bebiendo y recordando el plan de Casamata, la expedición de Barradas, El Álamo, San Jacinto, la Guerra de los Pasteles, incluso las derrotas frente al ejército invasor yanqui, a las que el generalísimo se refería con una hilaridad cínica, mientras golpeaba el piso con la pata de palo y levantaba la copa y acariciaba la cabellera negra de Flor de México, la esposa-niña llevada al lecho cálido aún con el último estertor de la primera mujer? (Fuentes, 2003: 410)

¿Quién es la niña-mujer? El México independiente, joven, que recién liberado del yugo español fue disputado por Francia. Era una nación relativamente tierna, sin instituciones ni un gobierno estable y consolidado. Una patria naciente y débil, expuesta a la seducción de cualquier país extranjero.

Conclusiones

La vida-memoria de Artemio Cruz en La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, está configurada en espiral o ciclos de poder que guardan un paralelismo con los ciclos diurnos y nocturnos del calendario agrícola prehispánico, con personajes femeninos y masculinos que van de la época prehispánica hasta los gobiernos posrevolucionarios de México.

Los ciclos se yuxtaponen formando un espiral que metafóricamente hablando significa los ciclos históricos que se presentan como espejos hacia atrás y hacia adelante. Los espejos son los recuerdos de los personajes que irrumpen en los momentos de esplendor (diurnos) o de decadencia (nocturnos) para hacernos más presentes aquellos personajes que creíamos muertos u olvidados. De este modo es como se yuxtapone un ciclo a otro, el recuerdo del anterior explica al presente y el presente anticipa al que está porvenir tanto en el recuerdo como en el “futuro”.
            Junto a la imagen del protagonista podemos leer la de Atanasio Menchaca, Hernán Cortés, Maximiliano, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, entre otros. Al lado del personaje de Catalina, configuramos la imagen de Ludivinia, Malinalli, Catalina la de Cortés, Coatlicue, Xochiquetzal, etcétera. Dichas yuxtaposiciones permiten ver los diferentes ciclos de un momento dado en la historia de México y analizar los errores que se han repetido de manera continua, pero con diferentes personajes. Con la memoria histórica dentro del espacio poético se busca recordar el pasado como algo que forma parte del presente y a éste como un elemento importante orientado hacia el futuro, lo cual, ayudaría a no cometer los mismos errores que se realizaron en un pasado. Sin memoria histórica no hay identidad.
              Los ciclos diurno y nocturno de la vida de Cruz, así como las figuras femeninas y masculinas que forman parte de cada periodo, movilizan espacios y tiempos que rompen con el tiempo lineal (occidental), no hay inicio y fin de un ciclo como lo veríamos en un calendario del tiempo, lo que vemos es la yuxtaposición de tiempos y espacios en una secuencia cíclica, de ahí que la figura de un personaje insinúe a muchos más, hacia atrás en el recuerdo que está por venir en la memoria y hacia adelante que anuncia un futuro afectado por el momento presente del que recuerda. Los personajes que se tejen en la vida de Artemio Cruz son importantes en lo personal-público  e individual-colectivo porque representan la vida memoria de un país, lo prehispánico, la colonia, ciertos periodos políticos de México, lo mexicano, su cultura e identidad. 
          La presencia de los diversos personajes que configuran cada ciclo de la vida-memoria de Artemio, muestran la compleja y heterogénea vida-memoria de un país que no acaba por ser. No piensa totalmente en negro ni en blanco, está tan lejos de lo que fue y tan lejos de lo que quiere ser. México es un país carnavalesco en donde se juntan lo político, religioso, prehispánico, sexual, lo divino y lo profano. Su historia política se ha hecho de traiciones, de juegos y elecciones como yo por ti, tú por mí, el otro por mí, de juegos de albures y, como diría Octavio Paz y Carlos Fuentes de “chingados”.   

Bibliografía

ALATORRE, Antonio (2004), Los 1001 años de la lengua española, 3ª ed., México, FCE, 389 pp.
Esquivel, Laura (2007), Malinche, México, SUMA, 198 pp.
Fuentes, Carlos (2003), La Muerte de Artemio Cruz, México, Punto de Lectura, 444 pp.
Graulich, Michel (1999), Las fiestas de las veintenas, México, Instituto Nacional Indigenista, 443 pp.
Paz, Octavio (1993), El laberinto de la soledad, 2ª ed., México, FCE, 351 pp.




[1]Las cursivas son de la autora.
[2] Prostituta.