Caes una a una sobre los tejados,
las casas están tristes por Chesman.
Los gatos irrumpen en la noche a los amorosos,
"miau miau", sus ojos de Efesto te ruegan entrar,
¿tú a su mundo? o ¿ellos al tuyo?
Suena el eco de las campanas,
"taaaan, taaaan".
El grito estridente de un cohete desterrado,
rostros escurridos y ensopados acompañan a
un perro vestido de manchas y un moño.
Murió Chesman, el de la sonrisa diabólica.
Cariatides enseñando sus dientes,
querubines cínicos danzando sin nada,
serafines soltando carcajadas.
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