miércoles, 25 de agosto de 2021
Esa línea
martes, 24 de agosto de 2021
Un elefante
Un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña,
las hormigas en filas infinitas suben sobre la piel,
pican, pican, pican, pican, pican, pican, pican, pican,
pican una y otra vez sin terminar.
Como los gusanos que se retuercen buscando en el vacío,
caen uno a uno en la tierra, mientras que el elefante se balancea otra vez.
Hoy es un día distinto al de ayer, hoy salió el Sol.
Ayer fue un día distinto a hoy, hoy salió el Sol.
Ayer fue hoy y hoy será mañana.
Un elefante se columpia sobre la tela de la araña...
lunes, 8 de marzo de 2021
Día Internacional de la mujer: sólo queremos respeto
Este día es tan normal como todos, porque dentro de los hogares, ¿qué hombre regala un ramo de flores a su compañera de vida?, ¿algún taxista felicita a las mujeres pasajeras?, ¿el de la basura aplaude a la dama que cada día sale a tirar su basura? Y no sólo eso, ¿qué mujer se detiene a felicitar a otra mujer por la calle?, en donde quizá debería ser más loable el respeto y admiración a una fémina sin afán de "echarle los perros" como el taxista y el trailero.
En los trabajos, existe la mujer que pone el pie a otra mujer para que no suba tan alto o no salga de "la cubeta de los cangrejos". Suegra que pretende que su nuera sufra lo mismo que ella, sólo porque a ésta le costó mantener un hogar de "cincuenta años" y sus bodas de plata son la efímera muestra de eso. Existe la cuñada, concuña, vecina, etc. que en lugar de dar la bienvenida a otra, se esconde, echa cosas de mal agüero en su casa, que la ignora, etc.
Abrumadas por la rutina de cada día, hay mujeres que hablan sin empatía, sin disfrutar su empleo, hablan enfadadas con su propia vida porque algo se ha perdido en el hogar. La pasión de vivir, ser, ejercer el derecho de sentirse libres, y ser parte de.
Cada fémina es un ser valioso, completo en su ser, en su persona y en todas las áreas que implican su desarrollo como persona que vive. Si cada mujer fuese valorada en su hogar que es donde se fomentan los valores y educación, otra cosa sería en los trabajos. Cuántas veces no hemos visto que entre pares hay discusiones por años, difamaciones, calumnias, habladas, etc. Se pierde poco a poco el respeto de sí mismo. Mujeres que se sienten empoderadas por gozar de un puesto con que se permiten tomar decisiones que afectan a otras. Féminas que ejercen su trabajo por necesidad pero que otros hagan su "chamba", mujeres que se la pasan criticando toda la jornada a los que entran y salen de la oficina. Mujeres que destruyen hogares. Mujeres que se venden con el mejor postor. Mujeres que piensan en su príncipe azul. Mujeres que piensan que a ellas nunca les va a pasar el divorcio, el engaño, el maltrato, la violencia, el abandono porque son ellas.
Mujeres que poco a poco se vuelven grises porque entendieron que es mejor callar que hablar la verdad. Las hay etiquetadas, bulleadas, desaparecidas porque eran molestas para alguien más. Ser mujer es complicado y difícil en una sociedad que ha vivido el patriarcado, o matriarcado por siglos. No queremos ser felicitadas por alguien que ni siquiera se respeta a sí mismo, no queremos un reconocimiento de quien se deja llevar por la ocasión, de una persona prepotente quien piensa que sabe todo y es perfecto. No queremos un, "te felicito", de quien se vanagloria de su puesto y trata a los demás con desprecio y traición, de quien habla sin fundamento de los que lo rodean. No queremos una condecoración de quien traiciona a la persona que dejó a la vuelta. No queremos felicitaciones de personas que abusan psicológica, emocional y económicamente de sus familias. Sólo queremos respeto.
Por Edith González
viernes, 5 de marzo de 2021
Virgen de la soledad
A través del vidrio te miro,
duermes cual luna entre las estrellas.
Tus manos juntas rezando un ave María,
apretados labios guardan el último beso.
En tu cuarto quedaron los últimos adioses,
parecías una muñeca recién barnizada,
vestida de novia, pero con su capa negra.
Fue mi última imagen de ti.
Esas manos blancas encogidas,
llenas de amor, dieron caricias, felicidad,
y cobijo. ¡¿Y qué es una madre?!
Es amor.
En tu nicho ya no escucharás el canto de
cada día, ni verás la aurora que anuncia
al Sol.
Te llevas esos recuerdos.
Te vas sin nada.
Te vas callada, silenciosa entre coronas
de flores.
Cabellos de otoño iluminan tu rostro de cera,
cabellera que el peine surcó frente
a un espejo en primavera. En tu talle
recuerdo la figura de la virgen eterna.
En tu cuarto dejamos una vela, tu cama y
tus cobijas benditas con aroma a rosas.
Ese fue tu lecho,
ese fue tu cuarto.
Lo que se diga de ti ya no importa,
yo me quedo con tus recuerdos y tu amor,
virgen de la Soledad, en tu día,
recibe mi última flor.
Edith González