lunes, 30 de diciembre de 2019

Goodbye horses II

El hombre de blanco compró las dalias, las llevó a su nariz y sintió la fragancia de ella. Se habían conocido en un local en donde ella se fue a cortar el cabello, todo inició con una conversación superflua en torno al clima. Hubo un sentimiento de atracción entre los dos, no porque se gustaran realmente, sino porque uno y otro pensó que podrían ser un medio de escapatoria para su vida rutinaria, simple, ¿estancada? Él tenía cuatro hijas pequeñas, la mayor iba en segundo de primaria y la menor en los párvulos. Su mujer lo había abandonado, no estaba para aguantar la carencia económica en casa, las juergas de fines de semana y el mal trato. 

No estaba divorciado, no tenía dinero, los juicios a los que se le convocaban para enviar la manutención por las dos hijas que estaban con la esposa, eran devastadores, las niñas debían de recordar todos los descuidos de su madre para utilizarlo en el juicio en favor del padre. Así que la vida de él estaba en el ojo del huracán, los vecinos sabían de oídas y como testigos su pasado del hombre quien ahora fundaba todas sus esperanzas en volver a rehacer su vida, volver a empezar.

En la ciudad nadie lo conocía, la ubicación de la estética fue estratégica para tratar de ocultar su otra vida, nuevo departamento, mujer, hijo; pero la renta lo comía, así que ese hombre elegante, de traje blanco, sombrero homburg y dalias violeta regresó al pueblo donde antes había vivido con su primer familia.

La segunda mujer de vestido elegante tuvo que renunciar a la ciudad, dejó el departamento en donde no le faltaba nada, pero eso sólo había sido temporal. Lo había planeado él, mientras ella estaba embarazada y tenía a su primogénito. Después, la novela color de rosa había cambiado completamente.

CONTINUARÁ...   

martes, 26 de noviembre de 2019

La sombra

Pido a Dios que te vayas, te vayas muy pronto,
para que te vayas, y no te quedes como una sombra,
para que te vayas, camino con el tiempo,
miro las nubes lentas, cual elefantes gigantes, 
a veces imagino que veo un desfile de nubes haciendo acrobacias.

Pienso en el tiempo, en mi tiempo, 
pienso en el gato anciano que fue despedazado un día,
entre perros hambrientos se repartieron tu carne y sólo quedó tu sonrisa.

Recuerdo al niño de nadie, 
me pregunto si estará aún en el mismo lugar, sentado en esa piedra, 
pienso cada día en su inocencia, y si habrá infancia que recuerde algún día.

Invento primaveras, las más veces al inicio del siguiente día.
Castillos y princesas, brujas y ogros, enanos y duendes, serpientes e hidras,
el río corre, la Tierra cual camaleón se traga al Sol como una mariposa,
para que te vayas.



sábado, 14 de septiembre de 2019

Recordar el futuro

Un día se despertó como tantos días, como tantas mañanas. Se vio al espejo y se quedó perdida, siendo la misma, dejó de ser ella. Arrullaba entre sus manos a un bebé de niebla. Sus hijas entraron por la puerta de siempre. Un domingo cualquiera llegaron de misa con un pan de rueda y otras viandas en las bolsas de mandado. Una de ellas llevaba un chal obscuro, vio a su madre meciendo a un bebé, la abrazó fuertemente para desahogar su dolor, su sobresalto.

Ese día la perdieron. Todos estaban de luto y su tristeza colgando de la casa. De la casa grande en donde ella había tenido seis hijos, todos estaban casados y con nietos. El fruto de la tierra, la música y el box era su sustento. Ahora quedaban los cuadros y el Sagrado Corazón de Jesús en su cabecera. En la familia se sabía que la situación venía de generaciones. "El mediohermano de su padre se había vuelto loco, lo encerraron en un manicomio ocho años. Al cabo de estos, ya no lo querían ahí porque la señora que lo había metido y visitaba, había muerto. Lo fue a recoger su mediohermano, lo recibió en mal estado, tenía una operación abierta en la cabeza, sin poderle cicatrizar, así lo entregaron. Duró un mes de vida".  

Nadie supo cómo ella había entrado a un nuevo mundo, tan desconocido para los demás; pero a la vez familiar, pues de la boca de la señora se asomaban palabras que toda su vida le habían dicho los otros. La señora repetía frases incoherentes, se reía, se enojaba. Si algún extraño la saludaba, decía groserías. Evidentemente la marca paterna era muy fuerte, malas palabras, quejas, en medio de las fotos familiares la imagen que predominaba más, era la del padre con el ceño fruncido. Todos se sentían incómodos cuando había visitas, pues temían ser delatados. El nuevo mundo de la madre empezó a ser tomado más relajado, más suave. Hubo mil historias para explicar el estado. La abuela de ellos también sufrió demencia antes de fallecer. La mujer loca se veía al espejo y parecía que éste reflejaba el de una mujer clara, el rostro de la mujer escondida. Un día su sobrina vio eso y se espantó de ver al rostro devuelto por el espejo. "No está del todo perdido",-pensó- "una de tantas y regresa".

La nieta tocaba la espalda de la tía, la acariciaba pensando que pudo ser su madre, su abuela. El dolor lo había dejado en el tapete, no podía dejar rodar un lágrima porque la pena era por ella, no por la tía. Cuando entró a la habitación sabía que ella no significaba nada para la señora, era cualquier persona. En ella acariciaba a la abuela materna, paterna, a la tía ... La espalda encorvada y frágil sabía que era ella misma en otra vida.

Llegó la hora de comida, pensó en el manjar que podría comer, y jugando a ser la otra, no se atrevió a pasar bocado. Pensó en lo duro que es la vida. No obstante, ahí no acabó la conversación. Los familiares contaron que hacía poco descubrieron que la señora tiene tres actas de nacimiento con tres nombres distintos. Siempre había sido Elodía, y ahora la querían nombrar Carlota.

Por Edith González

sábado, 24 de agosto de 2019

Ventaja del lenguaje escrito sobre el lenguaje televisivo

El primer párrafo es una cita textual de "De selvas y selváticos", Françoise Perus

"La ventaja que ofrece el lenguaje escrito sobre el lenguaje televisivo es que puede ser detenido, retrotraído, desmenuzado, y analizado en función de sus componentes y sus reglas constructivas. En efecto, el lector puede someter el texto, literario o no, a las necesidades y al ritmo de sus propios análisis. Pero puede también desprenderse del texto y volver a él tantas veces como sea necesario, para cotejarlo con otros enunciados y otros textos similares u opuestos, o para confrontarlo con sus propias representaciones. De modo que la lectura-la buena lectura, ni "macha" ni "hembra" pese a Julio Cortázar- no es tan solo un resorte para el despegue de la imaginación. Es también, y al mismo tiempo, una forma primordial de disciplina de la sensibilidad y el pensamiento, en donde el lector aprende a conocerse a sí mismo en la misma medida en que aprende a confrontarse con la alteridad del texto, sin dejar por ello de compenetrarse con la obra".

En tanto el lenguaje televisivo pretende explotar las emociones, si no es que generar morbo, es continuo, no presenta pausa para la reflexión ni el análisis, mucho menos para la imaginación. Presenta un sistema de signos, lenguaje subliminal para entrar al inconsciente estimulando una respuesta de consumo generalmente, comportamiento o ideología de masa, -que no es lo mismo que la memoria colectiva-, todo esto para mantener al televidente o espectador de pantalla de plasma con la mente en blanco, como zombi, programado para pensar, sentir, ver, actuar y vestirse como "los demás", que hacen lo mismo que él.

Edith González

sábado, 27 de julio de 2019

Sólo en el arte, la tragedia es bella

Sólo en el arte, la tragedia es bella
                                                                   Por Edith González Estrada

En los pueblos más recónditos de México, se sigue perpetuando la educación más estricta y dura para las mujeres. Los padres nunca saben si aquella va a formar un buen hogar. Hace algunos años era más visto que él la abandonara, ahora ella lo abandona. 

Para prevenir esa situación de abandono, los padres forman a sus hijas mayores o aún sin serlo, bajo la estricta disciplina de "por si acaso... ella ya sabe hacer las cosas, sin necesidad de un hombre a su lado". Sin pensarlo, es así como familias tratan como hombres a sus pupilas, y entonces se convierten en el chalan del padre, "dame la bisagra, el tornillo, el sóquet; ya se fundió el fusible, vamos a cambiarlo; baja el switch o interruptor eléctrico", logran distinguir entre un martillo de albañilería y uno de carpintería. 

El panorama no se enfoca sólo al "dame mi caja de herramientas", sino al aspecto femenino de la mujer: "¿por qué te pintas los labios?, ese barniz te va mal, no combina con tu ropa; las mujeres de la mala vida se pintan sus labios de anaranjado o de rojo fluorescente", y a fuerza de mutilar cualquier indicio de feminismo, se le hace notar, "¿a quién te quieres parecer?".

El atrevimiento de dichos hombres no solo abarca el campo familiar sino el laboral. Pintarse las uñas es sinónimo de no saber nada, ser sólo un objeto decorativo y, prácticamente no contar con la cabeza sino con los pies. De ser preciso mucho mejor si la fémina se viste de pantalón para que los lleve bien puestos, un movimiento de cadera sexi  podría ser fatal en el trabajo, más si se tratara del periodismo en donde abundan algunos hombres que sólo pueden ascender a sus subalternas si acceden a sus peticiones más caprichosas.

"El hombre llega hasta donde la mujer quiere", "date a respetar", dejarle el pedazo de carne más grande al padre, aguantarlo en las fiestas aunque fueran las cinco de la mañana es sinónimo de lealtad. Acostumbrados a este "orden familiar", los varones se creyeron que sus parejas tenían que ser iguales a su mamá, "sirvele a...", indudablemente, todo ser humano tiene esa altísima y noble misión en la vida; pero con ciertos límites y en una relación de dar y recibir que aún no se ha hecho consciente en nuestros días, pues se sigue escuchando la palabra "Celia para acá, Celia para allá", y la pobre Celia anda de arriba para abajo, desde que despunta la aurora hasta que cae el sol.  

Sin duda, la mujer del siglo XXI, tiene muchos retos, pues como dice Beauvoir en El segundo Sexo (2015), "La mujer que se libera económicamente del hombre no se encuentra por ello en una situación moral, social y psicológica idéntica a la del hombre. La forma en que aborda su profesión y el modo en que se consagra a ella dependen del contexto constituido por la forma global de su vida" (677). Cuántas veces no hemos escuchado, "hermana brincada hermana quedada", "los hijos dan sentido a la vida", "¿no te vas a casar?". Y en esta cotidianidad la mujer se lo cree si no es consciente de su proyecto. La mujer soltera y emancipada de sus padres, es vista como peligro para las demás que sí tienen hogar, que sí tiene esposo, hijos: un "proyecto de vida". No obstante, es vulnerable por la misma sociedad que la rodea, sin hombre, sin protección, ¿a quién le puede importar?

Las féminas que han dado luz a su árbol genealógico, son la oveja negra que no encaja en la familia. Desterradas, ignoradas, excluidas y sepultadas en la memoria están mejor ahí que como espejo de lo que se hizo o no se hizo con ellas. Representan como la parte incómoda de la historia familiar que nadie quiere recordar, en especial los padres. Ahora se habla de cambiar los rolles, la mujer que salga a trabajar, el hombre puede hacer las labores de la casa, entonces en dónde queda el "¿orden dentro del árbol genealógico?". Sin duda se tiene que buscar un equilibrio en donde ambos: mujer y hombre u hombre y mujer, vuelvan a repensar una re-educación dentro de la sociedad y familia, primero como humanos y después como parte de una sociedad. 

Si se empiezan a cambiar formas de actuar como hombres y como mujeres, "porque yo soy tu padre", "me los paso por los ...", "esta es mi casa, si no te parece ya sabes", "nada más acuérdate, cuando me pidas algo", "sólo extiendes la mano", "pídele perdón a tu padre", "estás castigada", "sirves para pura...", "dile al abonero que no estoy", "dile a la señora que nos fíe", y otras más, la mujer se solidariza con estos hombres que a su vez, fueron lastimados y por eso mismo se les tiene más consideración, afectando las relaciones familiares, laborales y sociales que deben cambiar en pro de los valores de igualdad y equidad tanto para hombres vulnerables y no vulnerables con mujeres vulnerables y no vulnerables. Es decir, quitar consideraciones porque se vuelve a caer en la inclinación hacia hombres vulnerables que son educados en la carencia y debilidad que se va a proyectar en sus hijas e hijos.

De-construyamos la estructura, creencias, costumbres que se arraigaron en el inconsciente para ser más libres. Repensar la historia familiar puede ser el inicio. 

Bibliografía

Ibsen, H. Casa de muñecas.
Beauvoir, S. (2015) El segundo sexo. México: Debolsillo.


   





jueves, 14 de marzo de 2019

El carácter ético del diálogo

¿Y qué es el diálogo?
Es el lugar en donde convivimos, somos capaces de consensos, aunque éste no signifique el triunfo. Es una forma de vida a través de la conversación lingüística, vital, del ser, ontológico. Es el entendimiento en la otredad, para regresar sobre sí mismo. Un rasgo característico  de la auténtica conversación es que haya disposición a escuchar. Es un intercambio de palabras, hay enriquecimiento, edificación abierta, no unívoca, ni absoluta, malintencionada. Antes de toda expresión impositiva debe haber respeto y sinceridad en el ejercicio de una conversación. Es estar en disposición de dar y recibir. Entrar en la aperturidad del otro. No hay una palabra primera ni una última. Debe haber responsabilidad, vinculación. ¿De qué manera se puede conjugar el equilibrio en la vida, así como en un texto literario, de modo qué no haya una última palabra, un código de ética para manipular al otro?, ¿sin tener que aguantar la verborrea del otro?  Nuestro lenguaje, es nuestra expresión ontológica que determina a nuestro ser humano. 

Nota: toda la reflexión corresponde a los borradores que escribió un filósofo acerca de Mauricio Beuchot, Hermenéutica Analógica.  

miércoles, 13 de marzo de 2019

El acto de pensar

"Crear es pensar; pensar es crear y, primero, crear el acto de pensar en el pensamiento".

Lenguaje literario


"El lenguaje literario bifurca y torna ambiguos los significados. Invita a engendrar cambios y a imaginar futuros antes inasequibles".


domingo, 24 de febrero de 2019

¿Qué es el sueño para sor Juana Inés de la Cruz?


Tomado de "El 'sueño' metódico de sor Juana", Adolfo Sánchez Vázquez.

"[...] el sueño no es caos, sino orden. No es oscuridad, sino lucidez; no es afanoso abordaje del alma por los agitados pobladores de la subconciencia. En el sueño, el alma se sosiega, se serena, lejos de la turbación, del ajetreo de la vigilia [...] el sueño da lo que la vigilia niega: lucidez. La claridad y distinción que el pensamiento moderno busca, quedándose a solas con la conciencia, sor Juana las encuentra en el sueño, en esa región tradicionalmente oscura en la que calla la conciencia.

"[...] ¿por qué pone sor Juana la lucidez en el sueño? Porque en la vigilia los sentidos nos engañan, y la inteligencia, limitada por los sentidos, no puede captar la esencia verdadera de las cosas. En el sueño, el alma, libre de la actividad de los sentidos, está más cerca de la esencia de las cosas que en la realidad misma. Sor Juana se aparta de las cosas para estar más cerca de ellas, de su esencia, de su verdad.

"[...] sor Juana, preocupada por el engaño de los sentidos, adopta una actitud cautelosa, y para que la razón se abra paso plenamente, los suspende y descarga el alma de sus actividades [...]".


NOTA: "El 'sueño' metódico de sor Juana", es un ensayo/análisis filosófico que Adolfo Sánchez Vázquez realiza del poema filosófico de sor Juana Inés, "Primero Sueño". Evidentemente, el filósofo analiza varios puntos clave de la obra, sin embargo, lo que yo rescato por medio de citas textuales, es el sueño y para qué. 

sábado, 26 de enero de 2019

La manzana de la discordia

 El rapto de Helena, Mitología griega.

"También Eris traía una ofrenda para los nuevos esposos. En su mano fulguraba la manzana de oro que había recogido en el jardín que se extendía en las tierras de la tarde, en el extremo del mundo, a los pies del lugar en el cual el titán Atlas sostenía aún sobre sus hombros la bóveda celeste como castigo. Al mismo tiempo que la diosa agitaba el índice en el aire, se fueron labrando en la piel dorada del fruto unas escuetas palabras [...] 'Para la más bella', decía la inscripción."*

Cuenta la historia que Eris era una ninfa a quien los dioses griegos no habían invitado a la boda de Peleo y de Tetis, después padres de Aquiles, el héroe de los griegos, primo de Patroclo, a quien Héctor confundió por su hermoso casco y grebas y le dio muerte. Héctor el "domador de caballos de los troyanos...".  En este entendido, los dioses no la habían invitado porque la consideraban aquella que dejaba discordia por donde pasaba; sin embargo, ella pensaba que su discordia era sana, debido a que motivaba a los hombres a aspirar a ser mejores, "no tenía más que mostrarle a cada uno los logros de otro, pues ningún hombre permanecía impasible ante la riqueza del vecino". 

Eris quiso vengarse porque no la invitaron a dicho banquete, y decidió llevar una manzana que tomaría la mujer más bella. Esta llevaría a una guerra segura entre Grecia y Troya. Así que Afrodita, Atenea y Hera, por ser las más bellas, se presentaron ante Paris, un simple pastor, delgado, a quien eligieron para que decidiera sin ningún prejuicio, a la diosa más bella. Cada una le hizo una oferta para sobornarlo y ser elegida, pero Afrodita lo convenció al prometerle por esposa a la mujer más bella de Grecia y, sin enfado, Paris aceptó. Helena sería la manzana de la discordia.

No obstante, veamos antes quién era Helena. Su padre fue Zeus y su madre Némesis, parece ser que ésta fue tomada por asalto por dicho Dios, quien acostumbraba a hacer suya a cuanta mortal y diosa se le antojaba. Por lo cual, ella quería escapar de dicho ser, y se convirtió en un ganso para evitar ser perseguida, sin embargo, ya estaba embarazada de la futura mujer más bella, así que arrojó un huevo de su ser, mismo del que nacería Helena. Se dice que Zeus no dejó de acosarla y la convirtió en un cisne.

La mujer que estuvo al cuidado de Helena, la mujer de la cabellera dorada, fue Leda; aunque después, Etra, la madre de Teseo sería su cuidadora, es decir que aquel la raptó desde niña y le pidió a su madre que velara por ella hasta que se convirtiera en mujer y tomarla por esposa.

Eh aquí, una parte en blanco de la vida, de la mujer más hermosa con Teseo, pues éste la había dejado al cuidado de su madre, ¿y después?, ¿nunca regresó? Habría que investigar,  por qué Menelao, rey de Esparta, la tomó por esposa y Etra se convirtió en su doncella hasta Troya.

La vida al lado de dicho hombre más grande que ella, no fue lo suficiente fogosa, romántica, o diríamos afectiva, como el amor que se profesaría una pareja que ha sido comprometida de manera voluntaria por el amor que los une; sino todo lo contrario, ella debía amar y ser fiel al hombre que ahora la tomaba por esposa.

La vida de Menelao, hijo de Catreo, rey de Creta, "hijo y sucesor de Minos", estaba dedicada a la guerra, y cierto día le llegó la noticia de que su abuelo materno había muerto. Dio la noticia a su esposa y le dijo: "-Eres reina por carácter y buena esposa por honestidad. Confío en ti." Helena se sintió desmayada, frágil, pensó que nuevamente quedaba sola como siempre, vagaba noches enteras por los pasillos infinitos del castillo, sin sueño. Tuvo tiempo para pensar, que después de todo, ella sólo había sido una suerte de trofeo para Menelao, una decoración bonita, una guirnalda en el castillo principal de Esparta, y aunque tenía un hijo con el rey, no impedía que ella tuviera un deseo profundo de ser deseada, poseída, tomada, amar a alguien como nunca lo había hecho.

"Sin abandonar el sueño, se recorrió la piel con las yemas de los dedos: el cuello y los hombros delicados, los blancos brazos, las caderas. Respiró entrecortadamente al acariciarse los senos y después el liso vientre. Apartándose la falda, hundió las manos entre sus muslos y se estrechó contra sí misma. Gemía de gozo al tiempo que la brisa la amaba y recorría las gracias de su cuerpo. Después de alcanzar el apogeo del placer, quedó desfallecida y se le escaparon las lágrimas."

Desde esa noche, supo que estaba enamorada de aquel hombre que había llegado desde Troya. Paris, hijo de Príamo, hermano de Héctor, esposo de Andrómaca, era su anfitrión, quien deseoso, estaba esperando a que sucediera el favor que le debía Afrodita, la diosa del amor, pues le prometió el amor de Helena. "-Deslumbra a esos hombres tediosos, preciosa mía-susurró al oído de Helena mientras le arreglaba las ropas para que realzasen la voluptuosidad que la maternidad había dado a las formas de su cuerpo-. Solo saben hablar de tiros con arco y de carreras de caballos. Si tanto disfrutan montando  sus yeguas, ¿por qué no se casan con ellas? Reía divertida Helena las picardías de su vieja amiga de aventuras y sufrimientos".

Helena había obedecido a su esposo Menelao, quien constantemente le reprochaba ser muy fría con los invitados de Troya.  ¿Quería que fuera amable? o ya presentía el cumplimiento de la profecía, ciertamente no era cándido. En este sentido el propio esposo contribuyó a adelantar las cosas para así ayudar a su hermano Agamenón, y posteriormente invadir con un pretexto, las playas de Troya y aumentar su poderío.


   *Todas las citas textuales son tomadas de la obra mencionada arriba.

viernes, 25 de enero de 2019

El cometa

Era un papalote de color azul, hecho con una cruz de madera ligera. Atada a sus puntas, estaba un cuadro de  plástico que se inflaba y desinflaba, una y otra vez. Tenía una cola de varias tiras de colores; justo en esta tenía amarrado un hilo cáñamo. Volaba a grandes alturas, parecía un pez en el agua, pero sin ojos. Podía ver los surcos de la tierra secos, arenosos; fácil se podía tropezar alguien que no viera las raíces secas, cortadas a tajo con un machete o una hoz. 

"¿Cada día será lo mismo?", -se preguntó- "¿todos los cometas verán la misma tierra, el mismo cielo?", a mí sólo me tienen atado y, pueden hacer que vuele tan alto como ellos quieren y cuando lo desean". "¿Qué se sentirá ser ave para volar sin límites?". Y el viento soplaba con más furia: inflaba su cuerpo por abajo, lo mantenía suspendido. La gente prendía fuego al clecuil para hacer sus tortillas de maíz negro. Las casas de adobe despedían un vaho. Al atardecer, después de una jornada ardiente de sol, los hombres llegaban a sus chozas agotados. Un plato de frijoles calientes y un montón de tortillas, -en el chiquihuite de palma-, con aroma a cal, los esperaba en la mesa larga. Era un momento de meditación, de paz. Lo único que sonaba, era la cuchara contra el plato. La señora, -con su mandil a cuadros-, entraba como reina y ofrecía una bandeja, hasta el tope de quelites recién escurridos, encebollados y, sazonados con un poco de manteca y sal. Un vaso de aguardiente acompañaba dicho platillo ¡sabor a Dios! 

Los niños embadurnados de tierra y lodo entraban y salían corriendo de la cocina; sólo reparaban en jugar con sus papalotes. El chiquillo desbordaba de alegría cuando veía a su cometa tan alto, quería ser como aquel, deseaba  caminar por los cielos para ver lo que ocurría desde allá arriba. "¿Habrá otro mundo?", "¿aquí será otro mundo?". "¡Corre corre corre. Corre más alto!". El papalote se dejaba llevar por la emoción del pequeño, del viento y de su destino. 


Por Edith González

martes, 15 de enero de 2019

Parvada



De golondrinas inquietas se llena el océano de nubes,
figuras convexas forman al unísono del trotar de un caballo
como el cardúmen en el mar.

Latido del bosque extasiado por las ancas de un equino en ardientes rocas,
olor a tierra fecunda que permea el ambiente.

Joya de oro pende en el firmamento:
danza el Sol.

Fragante ceibo, rubís de flores te adornan,
burbujas se expanden en el agua al ritmo de un timbal.

Llora un violín al compás de una milonga: gotan.


Por Edith González

miércoles, 2 de enero de 2019