Quisiera escapar de mí,
busco palabras, sonidos,
siluetas; veo las nubes avanzar,
el rayo impetuoso parte la tierra,
la resquebraja, ésta se tuerce, se desgrana,
se hunde.
Te traigo conmigo para no perderte,
estoy contigo porque te olvidas de ellos,
te abrazo, te recuerdo a mí, los párvulos,
los ángeles; pero insistes en regresar con los demonios.
Eso es otra cosa, el oráculo está escrito.
Edith González
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