miércoles, 10 de agosto de 2016

TARADOS POSITIVOS

TARADOS POSITIVOS (Fragmento)

Juan Villoro ,  Dios es redondo

El futbol le gusta a demasiada gente para no ser aprovechado de mil formas distintas. Estamos ante la forma más exitosa de vender zapatos y camisetas. Y esto no es nada en comparación con otros negocios. Aunque todo falle y vaya cada vez peor, al final siempre gana la televisión.
El dinero aceita los clubes y en buena medida decide los resultados. En el mismo periodo en el que el Real Madrid gastó 700 millones de euros, el Osasuna gastó 10 millones. ¿Es concebible que jueguen en la misma liga? Sí, entre otras cosas porque el Osasuna dirigido por el Vasco Aguirre ha sido muy eficaz ante el Madrid, y porque el futbol profesional no ha oído hablar de justicia económica.
Aceptemos lo inevitable: estamos ante un muy complejo sistema de representación del mundo que asimila una alta cuota de estupidez. No es por la vía de la pureza ni del racionalismo como se define al arte de patear para encender el alarido de la especie.
En su democrático acercamiento a la pasión, el futbol incorpora los más variados defectos. Cuando todo sale bien, la gente es inofensivamente lamentable en las tribunas en vez de serlo en su casa. ¿Cuántos ataques de nervios no se han evitado en el seno de la familia gracias a los gritos lanzados en las gradas?
Con el futbol pasa como en las dietas ricas en fibra: no todo alimenta, pero la mezcla sirve para digerir. Es mucho lo que entra al futbol y mucho lo que ahí se elimina. Su protocolo no puede ser tan excelso como el de la ópera porque está hecho para el desfogue de excedentes emocionales, para que el chiflado que llevamos dentro protagonice la vida durante 90 minutos y quien vuelva a casa sea, si no un gran humanista, al menos alguien razonablemente común.




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