sábado, 19 de noviembre de 2022

Un día más

 

En cada objeto que acariciaba delicadamente, sutilmente,

imaginaba a alguien, pensaba en el inmenso amor.

Las dos décadas de ausencia por una pequeña caja dorada.

Estaba eufórica, las masas contagiaban esa felicidad de cada año,

que era preciso sentir, para no caer.

 

Se quedó viendo un mostrador que reflejaba una mirada atenta:

profunda. Un abrigo azul, largo; una coleta. Ojos cansados, aburridos,

con ganas de soltar todo.

 

La semana siguiente era de asueto, tiempo detenido,

sin rumbo, sin planes. Fin de semana con vendedores de ocasión,

por si acaso se ofrece, le vendemos esto… “Es preciso que

se sienta bien de salud mental.” “Un masaje, no caería mal”.

martes, 12 de julio de 2022

El árbol


El árbol 


A lo mucho, eran tres varas secas muy pequeñas, delgadas muy delgadas, 

sus raíces parecían estar al borde de la tierra seca, sin promesa alguna. 

La familia parecía darlo por muerto, sin fruto, sin promesa, sin destino.

Su espacio sería el camino de desagüe para dejarlo en el olvido. 

Muy cerca de él se escuchaban los gritos de los niños, 

el canto de los pájaros, las conversaciones de los adultos;

las mañanas, las tardes, las noches. 


Llegó la primavera. Verano. Invierno... otoño.

Las lluvias, la sequía...

Después de muchos años, 

en ese lugar ocupado por el árbol de varas, logró crecer  un nogal, 

un hermoso nogal radiante con su follaje verde, frondoso, gigante, 

tan enorme que ocupaba la altura de las ventanas,

 se metía por ellas si los dueños no las cerraban.  


Cada primavera se colgaban racimos de nueces redondas como cascabeles, 

parecían de madera hueca. El aroma era fresco, ácido, exótico. Transportaba 

a otros espacios impensados a todos aquellos que quisieran recoger la cáscara

abierta cuando el Sol la había arrancado de su vaina,

 y la había dejado caer junto con su semilla de madera.


Su enorme follaje se convertía en un gigante, que con sus manos 

de ramas hacía sombras en las paredes blancas de la casa. 

En febrero, sus brazos parecían arañar fuertemente los vidrios

 y querer abrir las ventanas para enredar sus brazos en esa casa de juguete. 


Que parecía de juguete, dije, la casa, junto con su portento de árbol trasero, 

en donde los infantes jugaban con sus perros, con la gallina, la lagartija, el gato, 

¡qué se yo! con qué más animales pasaban el rato. 


Después de algunas décadas, el árbol de varas, pasó a otro dueño.  
























sábado, 19 de marzo de 2022

 3. La losa de los siglos

"Valiente mundo nuevo: ¿qué podía quedar, después de esto, del sueño utópico del Nuevo Mundo regenerador de la corrupción europea, habitado por el Buen Salvaje, destinado a restaurar la Edad de Oro? Erasmo, Moro, Vitoria y Vives se van por la coladera oscura de una mina en Potosí o Guanajuato. La Edad de Oro resultó ser la hacienda, paradójico refugio del desposeído y del condenado a trabajos forzados en la mina. La historia de la América española parece escribirse con la ley jesuita del malmenorismo y comparativamente el hacendado se permite desempeñar este papel de protector, patriarca, juez y carcelero benévolo que exige y obtiene, paternalistamente el trabajo y la lealtad del campesino que recibe del patriarca raciones, consolación religiosa y seguridad tristemente relativa. Su nombre es Pedro Páramo, don Mónico, José Gregorio Ardavín [...]" (p.114).

Fuentes, C. (2011). La gran novela latinoamericana. México: Alfaguara.

"Don Benito miró al secretario por encima de las gafas.
-¿Y no incluye el archiduque entre esos conceptos el respeto al derecho ajeno, señor secretario, el derecho de otras naciones a decidir la forma de su gobierno?
-Me imagino que no, don Benito.
-Sólo cuando se respeta ese derecho puede haber paz entre las naciones, ¿no le parece, señor secretario?
-Así es, don Benito.
-Don, don, don Benito...Don Benito por aquí, don Benito por allá. No sabe usted, señor secretario, el trabajo que me costó llegar a ser Don en la vida. Cuando nací, yo sólo era un Don Nadie, eso sí. En cambio, como decíamos, esos archiduques vienen al mundo con todos los títulos habidos y por haber. Nacen con la mesa puesta. Yo me gané el Don hasta que me hice maestro de física en el Instituto de Oaxaca. Pero ni siquiera lo gané para toda la vida...En San Juan de Ulúa y en Nueva Orleans, dejé de ser Don de nuevo, para volver a ser Benito a secas [...]" (p.208)

Del Paso, F. (2020). Noticias del imperio. México: FCE

miércoles, 23 de febrero de 2022

Noticias del imperio, Fernando del Paso

 "-Sí, Su Alteza: yo podría, tú podrías, él podría...

-Yo podría-continuó el archiduque-decir que el nombre de Sonora es sonoro por la mucha de la plata que tiene, y que la quiere Napoleón. Pero no se la daremos. Es para nosotros los mexicanos (...)

-Y no sólo Sonora tiene plata, don Maximiliano-dijo-, sino que aquí, ¿ah?, están otras de las minas más ricas del mundo: las de Real del Monte.

Maximiliano clavó el alfiler. El profesor reanudó su paseo. 

-Aunque para ser honesto-continuó-, habrá muchos de mis compatriotas que no se darán cuenta del cambio. Me refiero a Carlota con una sola te, porque por desgracia son muy pocos los mexicanos que sabemos leer y escribir, ¿ah? (...)

-¿Me permite, don Maximiliano, tomar un alfiler?

El archiduque le extendió la caja. Herr profesor cogió un alfiler de cabeza negra y lo clavó en el mapa.

-Aquí, en Durango, don Maximiliano, doña Carlota, está un cerro de ciento ochenta y siete metros de altura, un kilómetro y medio de largo y tres cuartos de kilómetro de ancho, que se calcula es de fierro puro en un sesenta y cinco por ciento...¿ah?

-Haríamos nuestras propias armas-dijo el archiduque-nuestro railway (...)

-Haremos, don Maximiliano. Yo haré, tú harás, él hará. Ahora que, si ponemos a un lado el algodón, la plata y el fierro, no creo que nos quede mucho que exportar; como no sean cuernos de chivo y vaca, de los que cada año enviamos miles de pacas a los Estados Unidos...nosotros haremos, vosotros haréis...Y es que durante los trescientos años de la Colonia, ¿ah?, España no permitió que se creara en México ninguna industria que compitiera con las industrias de la metrópoli, Su Alteza: ni viñedos, ni crías de gusanos de seda, ni teñido de especies, nada...Por eso se enojaron tanto cuando el cura Hidalgo y Costilla comenzó a plantar moreras...Ah, se me olvidaba, México produce también mucha cochinilla...

-¿Cómo dice, Monsieur le professeur?- preguntó la archiduquesa, y cerró el abanico.

-Cochinilla. En italiano es cocciniglia, del latín coccinus, que significa escarlata. La cochinilla es un insecto muy prolífico, ¿ah?, que produce la laca y la cera de la China. Como la laca de esta caja-dijo Monsieur le professeur y levantó la caja de los alfileres-. Es decir, una de las especies. Otras producen colorantes, como la cochinilla mexicana, ¿ah?, que cuando se tritura a las hembras se obtiene un hermoso polvo de color carmín intenso, o grana, que sirve para teñir telas de lana, de seda, de terciopelo.

-¿Y es come... la cocciniglia de Madeira, Herr profesor?

-La misma, don Maximiliano, pero es originaria de México. Sahagún la llamaba "sangre de tunas"...usted sabe, la tuna, ¿ah?, es el fruto del nopal, y el nopal, ¿ah?, es un cacto, y el cacto, ¿ah?, es (...) (p132-136).



Del Paso, F. (2020) Noticias del imperio, México: FCE


miércoles, 25 de agosto de 2021

Esa línea

Esa línea infranqueable que todos llevamos por cortesía lo hizo caer,
"me hizo caer en lo más bajo de la vergüenza y me convertí en payaso".
Sí en el payaso que todos pintan en su cara para verse más bellos.

Pero este payaso fue de otro tipo, un payaso sin corazón, sin magia,
sin magia porque le robaron su corazón, -la chispa-, sí esa que te hace moverte.
No me refiero al amor que todo lo salva, me refiero al alma que mueve el cuerpo.

Esa razón de ser que disfrazan de mil cosas y con ella justifican su existencia, 
le dan una razón de ser a la existencia,
como si la existencia no fuera una razón de ser ya.

Cada día esa línea se convierte en un abismo entre él y lo otro,
ese abismo que los separa, él quisiera cavarlo más abajo, 
justo ahí en donde ya no haya contacto.

A través de esa línea que dejan los otros, se conecta la voz, la palabra, 
los sentidos, los estilos, las ideologías, las transacciones, los pactos, los negocios,
las complicidades, los sobornos, los pases de magia.

Esa línea se pinta de colores, días, meses, años, ciclos, eternidades, 
de palabras petrificadas que tuvieron su época. 

martes, 24 de agosto de 2021

Un elefante

 Un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña,

las hormigas en filas infinitas suben sobre la piel, 

pican, pican, pican, pican, pican, pican, pican, pican,

pican una y otra vez sin terminar.


Como los gusanos que se retuercen buscando en el vacío,

caen uno a uno en la tierra, mientras que el elefante se balancea otra vez.

Hoy es un día distinto al de ayer, hoy salió el Sol.

Ayer fue un día distinto a hoy, hoy salió el Sol.

Ayer fue hoy y hoy será mañana.


Un elefante se columpia sobre la tela de la araña...