sábado, 19 de marzo de 2022

 3. La losa de los siglos

"Valiente mundo nuevo: ¿qué podía quedar, después de esto, del sueño utópico del Nuevo Mundo regenerador de la corrupción europea, habitado por el Buen Salvaje, destinado a restaurar la Edad de Oro? Erasmo, Moro, Vitoria y Vives se van por la coladera oscura de una mina en Potosí o Guanajuato. La Edad de Oro resultó ser la hacienda, paradójico refugio del desposeído y del condenado a trabajos forzados en la mina. La historia de la América española parece escribirse con la ley jesuita del malmenorismo y comparativamente el hacendado se permite desempeñar este papel de protector, patriarca, juez y carcelero benévolo que exige y obtiene, paternalistamente el trabajo y la lealtad del campesino que recibe del patriarca raciones, consolación religiosa y seguridad tristemente relativa. Su nombre es Pedro Páramo, don Mónico, José Gregorio Ardavín [...]" (p.114).

Fuentes, C. (2011). La gran novela latinoamericana. México: Alfaguara.

"Don Benito miró al secretario por encima de las gafas.
-¿Y no incluye el archiduque entre esos conceptos el respeto al derecho ajeno, señor secretario, el derecho de otras naciones a decidir la forma de su gobierno?
-Me imagino que no, don Benito.
-Sólo cuando se respeta ese derecho puede haber paz entre las naciones, ¿no le parece, señor secretario?
-Así es, don Benito.
-Don, don, don Benito...Don Benito por aquí, don Benito por allá. No sabe usted, señor secretario, el trabajo que me costó llegar a ser Don en la vida. Cuando nací, yo sólo era un Don Nadie, eso sí. En cambio, como decíamos, esos archiduques vienen al mundo con todos los títulos habidos y por haber. Nacen con la mesa puesta. Yo me gané el Don hasta que me hice maestro de física en el Instituto de Oaxaca. Pero ni siquiera lo gané para toda la vida...En San Juan de Ulúa y en Nueva Orleans, dejé de ser Don de nuevo, para volver a ser Benito a secas [...]" (p.208)

Del Paso, F. (2020). Noticias del imperio. México: FCE