martes, 12 de julio de 2016
Los libros como fuente de locura de Don Alonso Quijano
Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra.
Capítulo VI. DEL DONOSO Y GRANDE ESCRUTINIO QUE EL CURA Y EL BARBERO HICIERON EN LA LIBRERÍA DE NUESTRO INGENIOSO HIDALGO
"(...) hallaron más de cien cuerpos de libros grandes (...)
-Tome vuestra merced, señor licenciado; rocié este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten, en pena de la que les queremos dar echándoles del mundo (...)
-No-dijo la Sobrina-; no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores: mejor será arrojallos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos, y pegarles fuego; y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo (...).
Continuará...
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