domingo, 5 de junio de 2016

Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos (Ensayo)


Por Edith González 



De acuerdo con algunas fuentes como Education at a Glance, Anexo 3. OCDE, 2006[1], México en el 2004 ocupa el último lugar en cobertura de Educación en el nivel Medio Superior respecto a países miembros de la OCDE, entre ellos, Brasil y Chile. Si analizamos un poco la historia de dichas naciones incluyendo la de México, podríamos esbozar algunas respuestas a la pregunta central de este breve ensayo: ¿A quién le importa la Educación Media Superior de México?



El objetivo del presente trabajo no es presentar una serie de fechas exactas, hechos y nombres que podrían servir para recordar efemérides de la historia oficial, sino más bien, es mostrar eventos generales de la condición esclavista que ha sufrido México, Brasil y Chile, así, quizá podamos encontrar algunos vínculos entre la condición colonial que han sufrido dichos Estados y su educación actual.


Si nos remontamos al descubrimiento de América, 12 de octubre de 1492, cuando a Cristobal Colón se le adjudicó tal acontecimiento, con ello, también llegó el viejo continente con sus filas de reos disfrazados de militares, aventureros y sacerdotes españoles a conquistar los pueblos de lo que sería América. La invasión fue por medio de las armas, de la religión y de la guerra biológica (tifus, viruela, tabardillo, tuberculosis, etc.), por ejemplo. Posterior a los años de conquista, vino la colonia. En este proceso de “aculturación”, los que ganaron fueron los españoles al descubrir “la gallina de los huevos de oro”, pues inició su depredación en las minas que encontraron en diversos puntos de América hispánica, “Entre 1545 y 1558 se descubrieron las fértiles minas de plata de Potosí, en la actual Bolivia, y las de Zacatecas y Guanajuato en México [...] A mediados del siglo XVII la plata abarcaba más del 99 por ciento de las exportaciones minerales de América.”[2]
 Los metales arrebatados a los nuevos dominios coloniales estimularon el desarrollo económico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible.[3]
Si indagamos las circunstancias económicas de la metrópoli, España no gozaba de un estatus económico bueno; estaba endrogada con Inglaterra y otros países que empezaban a nacer. Gran parte de los minerales como oro y plata llegaban a tierras anglicanas, galas, luteranas y Chinas, por lo cual el abastecimiento de minerales permitió en cierto modo, la Revolución Industrial, que demandaba minerales y alimentos para los trabajadores, los cuales provenían de las colonias.

La acumulación de riqueza de las emergentes potencias Europeas, fundó los cimientos del capitalismo actual. Ellas decidían qué se debía cultivar en las nuevas colonias para su consiguiente exportación; enviaban a éstas los productos que solicitaban las pequeñas élites oligarcas para su propio consumo, de esta manera las colonias se subordinaron a la importación de productos agrícolas.

Brasil no fue la excepción, los portugueses descubrieron minas ricas en oro, plata, diamantes y otros minerales. Tanto Portugal como Inglaterra se dedicaron a la compra y al tráfico de negros (de África) para extraer de la colonia dichos minerales. La relación comercial que mantuvo Inglaterra con Portugal fue muy importante porque gracias al tratado de libre comercio que mantuvo con el segundo país, las mercancías de los anglicanos llegaron al mercado Brasileño, las telas de aquellos, se pagaban en oro, lo cual, le permitió consolidar sus manufacturas, invadieron los mercados de la colonia, así como de la metrópoli y de las propias colonias de Inglaterra, “’sirvió para la inmensa red bancaria que propició el comercio entre las naciones y, tornó posible levantar el nivel de vida de los pueblos capaces de progreso’”[4].

Como dice Eduardo Galeano, de la misma riqueza de los países de América Latina, proviene su propia pobreza, es como la maldición de haber nacido ricos y por ello, sometidos a pueblos sojuzgados, como Chile, “la mina más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta”[5].

Al abrirse la década de los 90, Chile destinaba a Inglaterra las tres cuartas partes de sus exportaciones, y de Inglaterra recibía casi la mitad de sus importaciones; su dependencia comercial era todavía mayor que la que por entonces padecía la India.[6]

Este panorama general, de los dos países que se ubican por arriba del porcentaje de México en cobertura de educación media superior, refleja que pese a su primigenia condición esclavista han logrado subvertir los debates del capitalismo salvaje, pero los grupos oligarcas de nuestro país ¿qué han hecho durante 50 años?, si consideramos que la EMS está rezagada esa misma cantidad de tiempo.


México no se ha podido sacudir la sombra de ser un país colonialista y, esto se refleja en su educación. Si consideramos que después de su independencia española, le siguió la conquista estadunidense, su política económica, cultural-y para nuestro caso-, educativa, no ha podido liberarse de los intereses extranjeros.

Actualmente, en los suelos mexicanos todavía hay recursos minerales, y se seguirán explotando hasta dejarlos como diría Juan Rulfo en El llano en llamas, como “un cuero de vaca”. “En este mundo sin alma que los medios de comunicación de masas nos presenta como el único posible, los pueblos han sido remplazados por los mercados; los ciudadanos, por los consumidores; las naciones, por las empresas; las relaciones humanas, por las competencias comerciales” y ahora agregaría, competencias digitales.[7]


La globalización que es una política derivada del capitalismo, pretende que la educación de masas forme “personas” preparadas para insertarse al campo laboral y cumpla las exigencias y requerimientos de una “sociedad” materializada exigente que no ve seres humanos sino mano de obra barata y mal calificada que no tuvo la culpa de ser desde sus inicios una colonia, pero lleva la penitencia de estar subordinada a la mano que mece la cuna.

Después del agotamiento de recursos naturales y minerales, ¿qué vaticinio le espera a los más? ¿La explotación de recursos humanos o capital humano? ¿Realmente la educación media superior cumple las garantías que propala la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el Artículo 3º?   

La educación que imparta el estado tendera (sic) a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.[8]

Lo que vemos en el acontecer político, económico, cultural y social del país es totalmente lo opuesto. No hay amor a la patria sino sumisión porque no hay libertad de expresión. No sólo hay monopolio de la comunicación sino de la educación. ¿Hay democracia política? ¿Cómo la puede haber en la educación si la OCDE dicta qué competencias, habilidades y actitudes se deben lograr en el perfil de egresado de Bachillerato General?, si los más preparados no ganan lo que merecen, ni laboran en donde deben, lo que se sigue viendo es el mejoramiento económico por palancas y padrinazgos que aún persisten, pese a que ahora se ocupan puestos mediante exámenes de oposición. Ahora los gobiernos miden a sus ciudadanos por los bienes materiales, no por su calidad humana.


De acuerdo al Artículo 3º, la Educación Media Superior debe estar basada en un marco de independencia política, económica, social y acrecentamiento cultural. ¿Cómo se puede lograr todo esto? Si los mercados de la globalización demandan  “individuos” maniatados para no defender sus derechos laborales e individuales, las tazas de desempleo en el país reflejan la incapacidad de un gobierno para generar ocupación formal, cada día pueblos indígenas luchan por echar abajo concesiones que autorizan a sus titulares extraer oro, plata, hierro, cobre y manganeso[9], paramilitares desalojan asentamientos indígenas, la tolerancia se vuelve en xenofobia, la deuda externa subyuga al país hasta ponerse al servicio de políticas de la “globalización” en aras de “Reformas y Democratización”, los países latinoamericanos están siendo medidos por estándares educativos globalizados que no toman en cuenta la individualidad ni la identidad de sus pueblos. No somos máquinas, no somos cifras, no somos solamente capital humano de nivel “técnico”: ante todo somos personas pensantes con memoria histórica que puede cambiar el estado de cosas mediante la reflexión, el análisis, el debate, el diálogo, la creación artística, científica y tecnológica.


















[1] www.oecd.org/edu/eag2006.
[2] Eduardo, Galeano. Las venas abiertas de América Latina, p. 33.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] Ibid.
[7] Eduardo, Galeano, “Hacia una sociedad de la incomunicación”. El texto es un fragmento de un artículo originalmente publicado en francés en Le Monde Diplomatique y traducido por Carlos Lomas y Amparo Tusón.
[8] Reformado mediante decreto publicado en el diario oficial de la federación el 10 de junio de 2011.
[9] Francisco, López Bárcenas, “Zacualpan: un pueblo contra la minería” en La Jornada, 15 de Febrero de 2014. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario