Sorber la noche de un tajo y exhalarla por los ojos
en una noche solitaria,
tus ojos te dan el placer de pervertir la palabra en
deshoras
con el murmullo de los cuervos y la lechuza en tu morada.
Tropel de suspiros de todos los tiempos,
suspiro el tiempo, toco el humo del hombre,
siento sus latidos, escucho sus ojos de noche:
no queda nada.
Barca de Caronte, arrastrando las sombras de los hombres,
huellas pesadas, deseos carnales haciéndose en la nada,
Medusa y Poseidón jugando al amor y profanando el templo
de Palas.
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