Y de pronto despertó del sueño,
bajo las nubes mar se encontró en las alturas,
miró la eternidad de la tarde con los árboles deshojados.
Los cuervos graznando le recordaron su unidad,
pensó en los dioses, en el tiempo y múltiples
espacios que había ocupado bajo el mismo Sol.
Creyó no ser el mismo,
las sombras de recuerdos lo asustaron,
sintió pesadez.
El vaho sobre los tejados y
la caída del Astro lo devolvieron a su humanidad.
Edith González
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