lunes, 23 de noviembre de 2015

Poemas (2010-2011)

LIBERACIÓN

Deja vaciar mi cuerpo en llanto y
recordar la soledad, el odio, el temor, el coraje,
el dolor, la impotencia, los sueños no realizados,
la debilidad, la esperanza y la vanidad.

Deja escuchar las campanas de la no resurrección,
los cantos disfrazados de un mundo acabado en
la desesperación de reinventarse en cada
esperanza muerta.

Permite no sentir con soberbia y enojo
los dolores anestesiados.
Deja rebelarme en la nada,
deja agonizar cuando ya muerta en muerte está la razón,
el caos y la palabra.


Un día más

Quiero lavar mi olvido en la almohada,
perderme en el calor de las sábanas,
en la oscuridad de la noche sin estrellas,
en los gritos descuidados de los que danzan
y cantan su perdición con las melodías
reinventadas.

Perderme en el efímero recuerdo del dolor ajeno,
 imágenes desordenadas se acumulan.
Esas calles pestilentes de orines y casas de adobe,
en los rostros grises y marchitos de la gente con una vela en
la mano solicitando posada.

En la mente queda la esperanza de los niños,
cuetes de azufre, velas apagadas,
 inertes, deseosos de éxtasis
y de amor, de placer, de su placer, de mi placer,
del placer de otros.

Recuerdo su mirada pétrea, su beso infantil y su jadeo de alivio.
Inventaron las palabras, simulaciones
caladas por el frío decembrino.
Promesas y planes juraron ante la noche, ante el smog de los carros
apresurados,
susurraron palabras ante el viento perdido,
tomados de la mano avanzaron hasta perderse en esa dirección.

Lavando el recuerdo con sollozos en la almohada,
el sueño vuelve a ensayar la muerte sin la esperanza de prolongarse.

Eres

Como el resplandor de la luna,
vientre inmaculado tu ser habita,
luces confusas en circular movimiento tus pupilas giran,
húmedos labios sonrosados la estrella iluminan,
y ardientes destilando armonía con delicada pedrería.

Grueso oro ondulado nace junto a la aureola
en tierna cabeza de un cuello blanco,
y de ahí, deslizados lunares adornando están
tu pétreo seno virgen de hombre argentado.

Firmes pómulos en vasta frente lisa,
las negras cejas sombra cobijan mieles rubíes de tu figura mía.

Como cisne pestañas tiernas tu mirada desdeñosa
 fijas en el diminuto punto de un día en agonía.

Latidos ígneos de tu seno melodías
invitan a reposar con alegría las solitarias noches
que no tienen  fin todavía.
Recordando terciopelo en redondas yemas
 de tus sangrantes dedos al producir silencios ofuscados de melancolía.

¡Sagrado templo de incienso permeado!,
tus paredes prohibidas quiero violar
para ser virgen inmaculada de tu semilla divina.
Contigo rebelarme quiero pecando un día
al cortar un fruto de tu regazo blanco en mares fecundos
no conquistados que dan vida.

Ríos púrpura corren en tus venas varoniles,
cobijando los respiros agitados
de palabras cortadas en invierno
cerca del calvario provinciano junto a San Juan Bautista.

Ruidosos ósculos brillan como estrellas de tu boca roja,
aspirando alientos solitarios de quien se entrega en la orilla de tu tibia mejilla
buscando vida en los rinconcitos tranquilos de tu eterna figura.



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