Día de resurrección
Por todas partes encontró madejas de
cabellos de plata. Siguió el camino y llegó hasta el baño en donde encontró a
la abuela frente a un espejo viendo una nebulosa. – ¿Ya está lista? Pronto
darán las doce y media. No encontraremos lugar -Dijo la nieta, –Ya voy, nada más me peino –Respondió la
abuela.
Mientras tanto, sobre la mesa de
madera siguió revisando hojas sueltas de una tesis pasada. Entre las palabras impresas
quería olvidar aquel recuerdo. Quería fundirse con las palabras que formaban páginas
y páginas, quería hacerse una con la vida de la abuela que estaba reclutada
entre cuatro paredes de adobe. Vivía en una casona vieja, con techo de tejas,
paredes salpicadas de vidas pasadas, de muertos pasados, muebles envejecidos,
camas deshechas, trastes olvidados, sillones mugrosos y una legión de hormigas
apiladas en la tarja.
-Mejor la peino. Ya es tarde. –Le hizo
un trenzado y le espantó las canas prendidas de sus enaguas, las fue a aventar
dentro del bote del baño azul.
La abuela se había dejado peinar como
una niña. Quieta, tan quieta, se preguntaba por qué la nieta la iba a ver y
porqué tanta paciencia, ¿qué no tenía nada qué hacer? Pronto le preguntó por el
novio, y aquella le respondió que estaba de viaje, que pronto llegaría y
entonces estarían los dos juntos con la abuela.
La señora calló, amarró su lengua y
comprimió la boca chupada. Abrió más los ojos que ya nada veían. Cerró el puño
agrietado y se acarició las palmas de las manos para tranquilizar su soledad.
Metamorfosis
(Es la llegada de Vicente Fox a la
presidencia de la República)
Un estallido de luces rojas me
hizo temblar, ¿qué pasa?, con mis ojos adormilados y pegados de sueño, apenas
percibía aquel bulto tibio o quizá caliente acostumbrado como tantas noches a
meter su obeso cuerpo a la bata de seda azul, su presencia me provocó náuseas,
o más aún monotonía. Ni siquiera intenté inhalar su aroma amargo y fétido de
cada mañana. Seguí recorriendo el cuarto y tratando de encontrar el origen de
mi angustia, miedo...muerte... La luz dibuja el contorno de la puerta, lejanos
gorjeos, gritos, llantos, lamentos...mis sentidos no reaccionan.
Por el agujero de la
chapa...calles atestadas de dolor, alaridos, quejidos, lamentos... “pobres
efímeros jugando a la eternidad”. Pero qué nadie habita esta casa, pura
herrumbre, ratas devorándose a sus crías y desfiles de cucarachas buscando
salida de esta jodida vitrina . . . de dónde sale tanta mierda . . . ni ellos
encuentran qué tragar.
¡Qué hastío de madre! Mi cerebro
no responde pero qué tragué kgkgkg... pinche baño está más
asqueroso...estallidos, explosiones, rostros desesperados, ahora sí hijos de la
malinche no es lo que querían que una revolución purificara nuestro país, no
sabían que nosotros seríamos el animal de sacrificio, y ya ven ahí lo tienen,
el sistema sólo se divierte moviendo a sus soldaditos. . . que hasta agencias
de guerreros llegan sin aviso: está
prohibido vivir. . .
. . . ¿Pero qué no piensa
despertarse mi madre?, ya es medio día y sigue echadota, está lloviendo fuego y
la desgraciada no se hinca. . . pero . . .¿qué es. . .esto? lo único que faltaba . . .ahora sí se nos pelo la vieja, y
ni adiós dijo, el único jodido soy yo. . . pero qué pasaría si alguien viniera
por mí para reclutarme en sus filas de marionetas. . .eso sí sería más
truculento, mejor me largo, pero. . . adónde. . .con quién. . .y sin dinero. .
.a ja ja ya chingue. . . no que no me dejabas herencia por eso nunca hay que
hablar. . .
***
Saldré antes de que sea demasiado
tarde, no se puede. . . mejor traigo un desarmador. . . ¡cataplam! ¡Lo sabía!.
. .juguetitos de plástico lloviendo por las aceras. . . ahora para qué me
servirá este dinero. . .vale m. . . de nada sirvió tu manda gordita. No hay
luz, el teléfono no sirve. . .
***
Sólo periódicos hay en todas
partes, a éste si le queda su bigotito, sus lentes, su barba, y quién dijo que
fue el responsable del cataplám. . .nadie se dará cuenta. . .condenado viejo
muy sonriente en las fotos no?. . . bot, luquin luquin luquin, huat ses? “El
gobierno refrendó su ayuda a todos los damnificados del movimiento armado,
luchará hasta el cansancio para encontrar a los inmediatos responsables...”
Otra vez nos la hizo...empleos,
alzas, “presunto sospechoso” ...presunto presunto presunto pregunto hasta
cuándo más...”¡ah nooo”, pero esta vez sí esta vez sisisiii ...sin duda ...sin
duda falla, “bola de comprados”. Pero esto no
me quita el hambre, ni hablar para algo tenían que servir, ayyyi...qué
linda ratita, mueve más la colita para ver si te me antojas más.
Doña Chivis
Era una excelente
esposa, ama de casa, madre, ropavejera, limosnera, católica, charladora,
sufrida y hasta ladrona, disculpe la palabra, ahora le explico por qué.
Doña Chivis le
decían de cariño, quesque por tener cara de chivo, ¡valga el señor semejante
comparación, pobre animal!
Todas las mañanas se levantaba sonámbula, babaescurrida,
con la ropa impregnada de pedos trasnochados, apurada siempre con la emergencia
de complacer casi en todo a sus buenos clientes que ya no hallaban, qué más
sacarle de su humilde tiendita –sí señor, la que vivía en la esquina. . . esa mero,
bueno, ya nos vamos entendiendo.
Le decía, sus clientes eran una componenda de varios
tipos: niños ladrones, estudiantes mañosos, que disque uniformados, -sí
aquellos que llevaban en mero enfrente del saco una aguililla como esa que se
aposentó en una penca de nopales . . . sí en la era prehispánica y que después
pasó a ser nuestro escudo nacional –pues esa clase de jovenzuelos le pedían a
doña Chivis la corbata, la calculadora, hazmetrabajos de un minuto a otro y va a
creerlo? El hilo para fruncir sus calzones que en mala hora se les ocurría reventar
¡Dios bendito!
Ella era una especie de salvadora para quien quisiera,
pues además de vender chicles motita, chupirules, reguiletes, barquitos de
papel y billetitos, también ofrecía muy a escondiditas cigarrillos compuestos
–sí de esos –usted sabrá que un día le cayó la chota y hasta la cara de Chivis
se transformó en la de una vaca añorante, su tienda la clausuraron una
quincena; después me enteré que eso simulaban ante la gente mientras se
agilizaban los trámites para obtener el permiso de abrirla en otro lado, y más
pesada, pues vendería bultos de alimento para cualquier tipo de animal.
La vieja parecía una cabra, nunca paraba de trajinar,
como si quisiera limpiar su buena conciencia barriendo siempre su patio,
lavando tiliche y medio que sus perros dejaban malolientes en una semana,
arrasando hasta con los diarios rezagados que sus inquilinos dejaban en los
botes.
Era una mujer llena de recuerdos y vida consumida en
hijos malcriados durante el esplendor de una época efímera y desperdiciada
junto a un señor con otra vida clandestina.
Sola, en una casa en ruinas con muebles impregnados de
humedad, salpicados de discusiones y malos ratos, como el día en que intentó
retener a su último varón.
La acompañaban, una vitrina aislada con sus múltiples
figurillas, evocando las fiestas a que no podía faltar, un comedor resentido de
golpes y golpecitos masculinos cuando a la vieja no le aprobaban los guisos,
una sala comprada en abonos que alegró el ego de sus amos y de los cuerpecitos
pesados . . . esa era doña Chivis.
Quién la recordará, aquellos que la vimos en “El piojo”
ofreciendo sus chambritas de colores tejidas en una maternidad sumisa e
idealizada, acompañadas de los últimos vestidos de una juventud pasajera,
empeñada en lucir sus mejores prendas.
. . . ¡Yo vi a la vieja recogiendo las monedas de su
último comprador! ,convenciendo a los curiosos y maldiciendo una venta . . .
¡Santísimos señor de los milagros! Es usted igualita a ella . . .
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