domingo, 12 de julio de 2015

Poemario

El espejo

Cabellera de plata fina,
de secretos arcanos.

Gemas redondas en tu cosmos adelgazado,
rostro desfigurado,
ojos enterrados,
ojos de oscuridad,
ojos de Gilgamesh.

Labios delgados expirando su último aliento,
dentadura desgastada por las palabras,
por los deseos,
por los sentimientos,
por las horas,
por la espera, pero que callan.

Vientre de Luna longeva,
vientre Virgen,
vientre inmaculado,
vientre marchito, pero virgen.

Manos que articulan figuras en la nada,
que ven con el tacto,
que sienten con la palma de la mano,
que llevan en los surcos la línea de la vida
efímera, pero vida.

Corazón que calla,
que se anestesia,
que se reprime,
que se pudre,
que se engaña,
que se fastidia
esperando el último momento,
que se engaña,
que se engaña,
que se engaña como la mujer del espejo.


Réquiem


I
Ángel de noches infinitas y vanas,
que apareces en forma de espectro efímero,
y cuando la luz ves, escapas .

Cuerpo de nieve, mirada ígnea,
eres sombra, luz, polvo. . . nada,
te disuelves  en volutas de humo
para escapar de tu celda y tu sino.

Con celeridad vuelves a enturbiar
los lugares más recónditos de mi mente,
nublas mi vista para elevarte.

Te apartas en el  momento que la
claridad  te quiere hacer forma. . .
¡Oh! espíritus celestes, permitidle a ese. . .
reflejo de mi ser e ilusión de mi vacío,
tornar a  este cuerpo inerte y transido de
confusión que expira sus últimas palabras.

II


Hoy, te aviso, que ya he muerto,
me busqué en la cama, en la calle,
en la iglesia y en el bar.

Nadie me dio razón de ti,
 nadie supo tu mensaje póstumo,
en la música tus últimas palabras
y sentimientos busqué,
en vano . . .

Pedí a la noche me enviara tus sueños y deseos,
a la mañana imploré tus primeras palabras,
en vano; en los libros y revistas quise repasar
tus pensamientos, en vano.

Platiqué con tus dioses arcanos,
a todos encontré heridos y mudos,
 pregunté al tiempo: nada supo,
 por último me acerqué a tus demonios,
estaban dispersos,
transidos como piedras ígneas,
entonces, perdí la esperanza de encontrarte alguna vez.

Ahora camino en las noches descalza y
para no despertar a los demás,
camino con una vela pero ésta se consume
 mientras me acerco a  mi cuerpo.


III

Mi cerebro tiene nauseas
está congestionado, las neuronas
quieren  estar una noche más con él,
pero él ya no puede, siente impotencia.

En las arterias fluye mi espíritu, 
las venas destilan un líquido negro,
mis órbitas toman fotos a lo inmediato
y en ellas se reflejan los últimos latidos
de una noche blanca.

La  boca  exhala  un río y pálidos los labios
mantienen las huellas de sus amores, son
como testigos de los últimos silencios de su amo.

Tendido sobre el sofá reposa
una larga jornada, los cabellos de noche, inertes,
de células muertas, se retuercen y se visten de
invierno.

¡Oh ! espíritus dejadme impetrar mi cuerpo
y por ultima vez sentirlo mío.

Laberinto
Ayer te soñé tratando de escapar de tu miedo,
el Minotauro de Creta te perseguía,
corrías de frente abriendo puerta tras puerta,
puerta tras puerta hasta el infinito.
Corriendo volteabas sin cesar,
multitud de gente llevabas contigo,
multitud de gente corría contigo,
por fin abriste la última puerta para caer al vacío. 



             Sólo un suspiro

Un beso de nieve adorna tu boca roja de deseos antiguos
que otrora dijeron te quiero al viento incauto,
vacío regazo de maternidad frustrada acompaña la
silueta vanidosa de figuras convexas y sonrisas quebradas,
vueltas dan tus ideas sobre tu mundo de fantasmas perdidos
 y asir quieres tus recuerdos en el día efímero que alumbra la aurora. 
             

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