miércoles, 5 de diciembre de 2018
Tiempo de piscar
Mi niña hermosa,
hoy te digo que en tu pupila profunda,
no cabrán todas las estrellas de mi memoria,
cuando llegue la noche;
en tu arrugada frente, se juntan los surcos de la tierra entera que te vio crecer,
la fragancia del ocote no acabará en tu templo.
Tu espalda siente ya el tiempo,
el invierno mece tu cuna,
por doquier se escucha el Fandango D. Scarlatti,
están de fiesta los ángeles,
¡pero hoy no será!
La nochebuena llegará a tu puerta,
guarda en tu sueño la posada celestial,
mientras el piano deleita al reino de este mundo.
Por Edith González
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